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MINAS DE SIERRA MORENA: los colores de la Tierra es un proyecto de Eiffel Lab financiado por el Ministerio de Educación Cultura y Deporte.
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Minas de la Reunión. Villanueva del Río y Minas

Localización

Provincia: Sevilla.

Municipios: Villanueva del Río y Minas.

Comarca: Sierra Norte de Sevilla y Vega Alta del Guadalquivir

Tipología: Minería.

Método de explotación: Mina subterránea con la excepción de una Corta.

Mineral: Hulla (Carbón mineral).

Cronología de explotación industrializada: 1831-1972.

Compañía minera principal: Minas de la Reunión (<1875) y MZA (1875-1941).

Origen: francés.

Ferrocarril: Línea de ferrocarril Sevilla-Mérida.

El conjunto histórico minero de las Minas de la Reunión –declarado Bien de Interés Cultural– se encuentra en el municipio sevillano de Villanueva del Río y Minas.

Dicho conjunto está compuesto por el poblado de colonización, sus explotaciones mineras, los espacios de almacén de sus residuos, las instalaciones industriales de extracción y transformación, y el ferrocarril que conecta estas dependencias con el exterior.

Esta histórica explotación minera trasformó un paisaje fundamentalmente agrícola al incorporar las potentes siluetas de sus maquinarias y sus edificios industriales, además de crear barrios propios, centralizando las instituciones municipales del término.

El estudio de las Minas de la Reunión pone en relación tanto el paisaje que las envuelve, como el núcleo urbano al que pertenecen, las formas de extracción minera, la tipología de sus infraestructuras, el ferrocarril, el devenir histórico de la explotación y la relación de la minería con aspectos sociales como las fiestas, la gastronomía y su religiosidad.

Territorio

La cuenca carbonífera de Minas de la Reunión se encuentra en el término municipal de Villanueva del Río y Minas, localizado en la mitad septentrional de la provincia de Sevilla, en el espacio de transición entre las comarcas de la Sierra Norte y la Vega Alta del Guadalquivir, a orillas de la ribera del Huéznar, a unos 42 kilómetros al noreste de la capital.

Limita al norte con El Pedroso y Constantina, al sur con el río Guadalquivir que la separa de Tocina, al este con Alcolea del Río y Lora del Río, y al oeste con Cantillana.

De su población, aproximadamente las 4/5 partes residen en el núcleo principal, Villanueva del Río y Minas, siendo las restantes poblaciones del término Villanueva del Río y el Carbonal.

Especial mención merecen los cercanos restos históricos de la ciudad romana de Mulva.

Este complejo minero tiene su origen en las transformaciones producidas sobre el territorio por la actividad industrial de la extracción del carbón, actividad que aunque iniciada en el siglo XVII, tuvo su apogeo entre finales del siglo XIX y mediados del XX, en relación con el abastecimiento ferroviario a la compañía MZA.

En él pueden diferenciarse varios elementos claves, como la mina subterránea, de la que conocemos su parte visible: las instalaciones industriales de los pozos nº 4, nº 5, nº 7, y los escasos vestigios del nº 11; la explotación a cielo abierto en la corta de San Fernando (hoy lago del mismo nombre o del Mirador); el poblado minero que con el tiempo se convirtió en cabeza del término, y en el que hay que destacar los distintos tipos de barrios, -de obreros, de técnicos y de directivos- y sus edificios comunitarios; y por último el papel del ferrocarril Sevilla-Mérida a su paso por Villanueva del Río y Minas, que incluye la creación de infraestructuras propias como la estación con su barrio, y los puentes y apeaderos.

Pozo nº 5. Minas de la Reunión. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2013

Pozo nº 5. Minas de la Reunión. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2013

Geología. Formaciones carboníferas: la cuenca
La cuenca de carbón de Villanueva del Río y Minas es un yacimiento de rocas del tipo energéticas o industriales, que fue recubierta en gran parte por el Terciario de la depresión del Guadalquivir, aflorando sólo hacia el norte, siendo su edad Westfaliense A Superior (Carbonífero).

Observando el plano geológico de esta región, la cuenca se encuentra en el límite de los terrenos antiguos que constituyen el gran sinclinal de Sierra Morena. En la parte sur se encuentran varias fallas escalonadas que vienen a formar parte de la gran falla del Guadalquivir.

Al noroeste de Villanueva, se aprecia una gran masa hipogénica, alargada, de noroeste a sureste, estando en contacto su borde sur con el terreno más moderno que forma la base carbonífera. Las rocas que forman esta masa pertenecen a dos grupos o series: la granítica y la diorítica, existiendo también otras rocas de tránsito de unos tipos a otros.

Al convertirse esta región en una gran llanura, e ir sedimentando los estratos carboníferos sobre el Cambriano y Siluriano, lo hicieron con bastante regularidad, de tal forma que en todas las capas, su techo está formado de pizarras y el lecho de areniscas.

En esta cuenca los sedimentos carboníferos están clasificados en tres grupos: las brechas de la base, el horizonte productivo y las pudingas del techo. El tramo basal, se compone de brechas, areniscas y conglomerados y abarca unos 25 m.

El tramo productivo está formado por cuatro capas de carbón, -Banco superior o capa del techo, Banco principal, Banco inferior o cajón y el Banquillo- de unos 60 m. en total, siendo la capa principal la más potente y regular; y la inferior de donde se obtiene el carbón más duro. Por último, en el techo, los conglomerados y las areniscas forman un estrato de unos 200 m.

Las capas del horizonte productivo, la cuenca propiamente dicha, forman un sinclinal o fondo de barco teniendo su eje un buzamiento de 11% hacia el sur doblándose en planta formando un ángulo muy abierto de 165º que tiene su vértice en el codo que describe el río Hueznar frente al pozo nº 5.

Tiene además en sus capas una pendiente muy variable, pues en sus bordes llega a alcanzar hasta 65º disminuyendo con gran rapidez hasta los 30º o 35º y a continuación sigue disminuyendo aunque lentamente hasta el fondo del sinclinal en la que alcanza la horizontalidad. Debido a esta variación de pendientes se emplearon distintos métodos de explotación que se adaptaban a las peculiaridades del terreno.

La parte realmente conocida de la cuenca está comprendida por varias concesiones con un total de 2.149 pertenencias que suponen un total de 21,5 ha. De estas concesiones, las comprendidas entre “Arcadia” y “Precaución”, los llamados “Cotos Famosos”, fueron los explotados por la Compañía MZA, siendo el resto de las antiguas concesiones abandonadas o estando agotadas.

Pinos en el talud del ferrocarril Mérida-Sevilla a su paso por la Corta San Fernando. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. 2013

Pinos en el talud del ferrocarril Mérida-Sevilla a su paso por la Corta San Fernando. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. 2013

Flora y fauna
Villanueva del Río y Minas, situada en las estribaciones de la comarca de la Sierra Norte y próxima al rí­o Guadalquivir, ofrece dos tipos de paisaje: la sierra de abundante vegetación de olivos, dehesas, encinas y rica en fauna, al norte; y la vega al sur.

La vega del Guadalquivir, en esta comarca, es una inmensa planicie que se extiende hasta las proximidades del ferrocarril de Córdoba a Sevilla y cuya altura sobre el nivel del río es de unos diez metros, cubriéndose en las grandes avenidas. La capa superior es de color gris cerca del lecho menor del río y en la más distante, rojiza y de naturaleza arcillosa.

Es además, -según el Atlas de paisajes– la faz visible de Sierra Morena desde el fondo del valle del Guadalquivir, si bien su desnivel es mayor que el habitual en esta formación. Algo propio de esta sierra, es precisamente, su color “verde moreno”, efecto de la vegetación esclerófila que cubre estos terrenos; es el caso de las encinas y alcornocales propios de las abundantes dehesas, de los quejigos, del olivar -sólo presente en las áreas más bajas- y de un monte bajo que con frecuencia acoge actividades cinegéticas.

La ladera que va de Sierra Morena al Guadalquivir se encuentra fragmentada por una red hidrográfica de dirección dominante norte-sur. Del mismo modo, hay una gradación en los usos del suelo, más extensivos en las zonas más elevadas del norte, caso de las dehesas, a las del sur, donde aparecen casos de olivares.

La importancia de la fauna y flora existentes en el término de Villanueva del Río y Minas se debe fundamentalmente a lo variopinto de su orografía, propia de su enclave entre la llanura de la Vega del Guadalquivir y los prolegómenos de la Sierra Norte sevillana. Este municipio está rodeado por el río Guadalquivir, la ribera del Huéznar, el arroyo Tamujoso y el arroyo Galapagar, ello nos da la dimensión de su riqueza en vegetación y variedad de animales, propios de este entorno. La abundancia de zonas de dehesas facilita la implantación actual en su término de varias afamadas ganaderías de reses bravas.

A lo largo del río Hueznar se puede disfrutar de un bosque de galería de chopos y eucaliptos, además, hay especies mediterráneas típicas como los alcornoques y las encinas. En este río se pueden ver aún nutrias y pescar truchas.

Más recientes son las plantaciones de palmeras dentro del pueblo y olivares, naranjos, algodón y girasol en las fincas cercanas al mismo.

Este es el tipo de paisaje dominante de las Minas de La Reunión, al menos de su espacio circundante, pues el complejo minero se presenta como una ruptura en el mismo, especialmente tras su explotación a cielo abierto; sin embargo, la formación del actual lago de San Fernando o del Mirador, y la masiva plantación de pinos piñoneros o eucaliptos en la cuenca minera para la desecación de esas superficies ha suavizado de un modo importante el impacto visual de las minas, reduciendo el aire minero del lugar, pero potenciando las piezas más reseñables del patrimonio industrial.

Ribera del Huéznar. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Los Colores de la Tierra. Minas de Sierra Morena. 2013.

Ribera del Huéznar. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Los Colores de la Tierra. Minas de Sierra Morena. 2013.

Agua
En relación a la presencia del agua hay que decir que a diferencia de aquellas poblaciones agrarias edificadas cerca de manantiales o de riberas para encauzar su suministro de agua, en este municipio el factor elemental a la hora de construir el núcleo urbano fue el extractivo, al estar sobre la bolsa de carbón que se hubiera de explotar fundamentalmente a partir de mediados del siglo XIX.

Históricamente el carbón se cargaba en barcazas para llevarlo a Sevilla, por tanto la cercanía de los pozos mineros a la cuenca del Hueznar y del Guadalquivir fue determinante para el impulso de las minas.

La ribera del Huéznar afluente del Guadalquivir, cruza la cuenca por su margen derecha, haciendo un codo delante del pozo nº 5 y corre delante de él de este a oeste. En general, la dirección de este río es de norte a sur y cerca del afloramiento de las capas carboníferas, recibe las aguas del arroyo Tamujoso.

Las alturas de las colinas entre las que discurre la ribera, oscilan entre 60 y 120 m. sobre el nivel del mar, si bien más al norte van creciendo rápidamente. El cauce de la ribera frente al pozo nº 5 está a unos 25 m. sobre el nivel del mar.

El Hueznar presenta a lo largo de su cauce la imagen de un río que en tramos no ha sido muy afectado por la mano del hombre. Quizás la parte de Villanueva haya sido más alterada que otros tramos, sobre todo en las zonas más próximas a los yacimientos mineros, no obstante, su interés y belleza son resaltables. Dignos de mención son los restos de varios molinos harineros de los siglos XIX y XX que podemos encontrar en su ribera.

Villanueva del Río y Minas por su pasado industrial y sus edificaciones con una funcionalidad distinta a las tradicionales en la forma de adaptarse al medio, vio que su asentamiento partía de formas arquitectónicas distintas.

Además, no sería el consumo de agua un problema decisivo ya que la nueva población radicaba en la margen izquierda de la ribera del Huéznar, lo que hizo que la empresa explotadora construyera pronto un embalse sobre la ribera, conocido como “Salto”, que garantizaba el consumo urbano hacia los años 20 ya en algunos barrios como los del Centro y las Casas Nuevas, y también en algunos grupos de casas de otros barrios, cosa impensable en otros pueblos de origen agrario del entorno, cuya precariedad era a veces un asunto grave de higiene y salud pública.

Aunque el agua gozara aquí de mayores garantías para el consumo, para la explotación minera la contrariedad fundamental era precisamente el exceso de agua en las capas freáticas a no demasiados metros de profundidad, lo que producía además de inundaciones y posibles desprendimientos interiores, encharcamientos y barrizales que se formaban en algunas zonas cercanas a los primeros pozos mineros, que hicieron tomar formulas insólitas para la desecación de esas superficies como fueron la masiva siembra de pinos piñoneros o eucaliptos.

Las frecuentes inundaciones de los pozos mineros no fueron paliadas con garantías hasta que los sistemas de bombeo no se hicieron más precisos y modernos, de modo que estas zonas seudo pantanosas fueron un magnífico caldo de cultivo para transmisiones infecciosas y enfermedades como la polio, el paludismo o la tuberculosis.

Casa máquina y cabria del conjunto del pozo nº 5. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor:JCC. Fuente: Los Colores de la Tierra. Minas de Sierra Morena. 2013

Casa máquina y cabria del conjunto del pozo nº 5. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor:JCC. Fuente: Los Colores de la Tierra. Minas de Sierra Morena. 2013

Mina

El complejo minero de las Minas de la Reunión está compuesto por las minas de hulla subterráneas y sus instalaciones en superficie, verdaderas protagonistas de los vestigios del patrimonio industrial de la zona.

Estas edificaciones corresponden a los pozos nº 4, nº 5 (cabria, casa de máquinas, chimeneas, central térmica, edificio Mengemor y estación), nº 7 y nº 11; las naves de talleres de carpintería y fundición así como los talleres mecánicos, la fábrica de briquetas, el muelle de carga cubierto y los laboratorios de la compañía de ferrocarriles MZA.

A estas edificaciones, se añade al noroeste el punto de explotación a cielo abierto o Corta de San Fernando, conocida popularmente como el Lago, y sus escombreras.

 

Chimenea del pozo nº 4 y conjunto del pozo nº 5 desde los terrenos del pozo nº 4. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Los Colores de la Tierra. Minas de Sierra Morena. 2013

Chimenea del pozo nº 4 y conjunto del pozo nº 5 desde los terrenos del pozo nº 4. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Los Colores de la Tierra. Minas de Sierra Morena. 2013

Pozo nº 4
El pozo nº 4 fue el principal pozo de extracción desde 1880 a 1908, quedando habilitado desde esta última fecha como principal pozo de entrada de personal, de abastecimiento al interior de la mina de maderas para la entibación, de pienso para los animales y de aparatos de arranque y recambios, sin olvidar la función primordial de entrada de aire para la ventilación.

Está situado en la cota 55,95 y su diámetro es de 4,5 m., siendo su profundidad de 52 m. hasta el estrato superior del carbón. Está dividido en tres compartimentos: dos para las jaulas y uno para tuberías de desagüe y cables eléctricos. Este pozo está en comunicación con el nº 5 por una galería de piedra de 245 m. de longitud, estando preparado para la extracción de carbón en caso de inutilización del último. En el fondo de este pozo existía una sala con tres motobombas de desagüe, operación que se realizaba por bombeo escalonado desde los 400 m. del nivel más profundo. En este pozo existía una máquina de extracción a vapor de la marca Bietrix, francesa, y un “Castillete” colocado sobre la boca del mismo.

Su arquitectura, de finales del siglo XIX, era de carácter más tradicional que la de los pozos nº 5 y 7, con muros en mampostería encalados, cerchas de madera, teja curva y los vanos de puertas y ventanas de medio punto. Bajo el vuelo del tejado se remarca la cornisa así como las esquinas de los edificios y en los frontones o hastiales laterales se abren vanos circulares de ventilación e iluminación. El conjunto industrial construido en torno a este pozo nos remite a un tipo de arquitectura racionalista, esencial, sin ornamentación en la que destacan como elementos compositivos los mismos elementos estructurales de armadura de muros y cubiertas.

En este pozo nº 4, conocido también como pozo Magdalena, estuvo instalada la Oficina Central de Dirección de Interior, donde se dibujó el denominado “Mapa Thiery” de 1886. Consistió en un gran mural de 8,9 x 6,2 m. pintado sobre la pared que presidía la sala de Dirección y en el que se recogía información geológica, de las labores antiguas de esta cuenca minera y de las nuevas instalaciones de la MZA. Muy deteriorado permaneció entre las ruinas del edificio hasta la demolición del mismo. De todo lo anteriormente expuesto solo se conservan en la actualidad restos de la chimenea de ventilación y la base de hormigón que ciega la boca del pozo.

Pozo nº 5
El conjunto minero del pozo nº5 fue abierto entre 1893 y 1898 y contaba con una central eléctrica, chimeneas, cribas, lavaderos de carbón y cabria. Se situaba cerca del pozo nº 4 y pegado a la línea de ferrocarril, convirtiéndose desde 1899 en el primer centro de extracción de Minas de la Reunión, sólo auxiliado, en parte, desde 1927 por el pozo nº 7. Por él diariamente salían unas 1.500 vagonetas de carbón y 300 de piedra estéril, y permitía un tráfico de 250 mineros.

Era el gran centro generador de producción y el principal pozo de extracción de carbón, el que se conserva en mejor estado y sobre el que se encuentran los edificios de mayor valor estético y arqueológico. Varios son los edificios del total de las instalaciones industriales del conjunto del pozo nº 5 que no han llegado hasta la actualidad: las cribas y lavaderos, -donde se separaba el carbón del estéril-, las salas de calderas -de marca Babcok Wilcox-, el edificio de bombas Kaselowsky de desagüe, y los depósitos de Schlamms -balsas de decantación de barros carboníferos-.

Sin embargo aún quedan importantes edificaciones como sus gigantescas chimeneas, su potente cabria o su hermosa central eléctrica o “Castillete”, que confieren al terreno un sello tan peculiar, que con el tiempo, unido a otros edificios del conjunto, se ha convertido en el principal emblema de la localidad, y no solo en lo paisajístico, sino también por sus connotaciones humanas.

El pozo, situado a 63,87 m. sobre el nivel del mar, tiene una profundidad de 407 m. y su diámetro es de 8 m.. Está dividido en tres compartimentos, destinándose dos para las jaulas y otro para las tuberías de aire comprimido y cables eléctricos. Los enganches están situados en las profundidades siguientes: en el piso nº 11 a 110 m.; en el piso nº 12 a 260 m. y en el piso nº 15 a 400 m. La extracción se realiza con máquina de vapor horizontal, siendo sus cables de acero plano y sus bobinas tienen 5,50 m. de diámetro.

Detalle del tejado de la cabria del conjunto del pozo nº 5. Minas de la Reunión. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JC Cazalla. Fuente: Los Colores de la Tierra. Minas de Sierra Morena. 2013

Detalle de la cabria del pozo nº 5. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Los Colores de la Tierra. Minas de Sierra Morena. 2013.

Cabria
La cabria, de 1898, tiene una altura de 18,2 m. hasta la cota de enganche con las poleas, sin tener en cuenta la montera metálica. Esta estructura se compone, básicamente, de un andamiaje metálico sobre el cual se instalan las ruedas de las poleas que sirven de montacargas a los mineros y una pequeña casita con tejado a dos aguas. Las poleas que conducen los cables tienen un radio de 1,45 m. y de ellas colgaban jaulas de planta cuadrada realizadas en estructura metálica de 2,785 m. de lado, con visera superior. Se eleva sobre cuatro pilares o puntales de celosía, dispuestos oblicuamente para resistir la tracción de la máquina de extracción, que sustenta el cuerpo del torreón que servía para alojar las poleas descensoras-ascensoras de la jaula, la cual permitía el paso al pozo de hombres y herramientas y daba salida a los minerales extraídos. La cabria es un excelente ejemplo de arquitectura de hierro y una construcción icónica en las cuencas mineras. Su escalera lateral ha sido cortada por razones de seguridad.

Casa de máquinas
La casa máquina de la cabria aún mantiene parte de la extraordinaria máquina de vapor Bollinckx (1922-23) montada íntegramente en los talleres de Minas de la Reunión y con una potencia de 600 HP, salvada del expolio y del incendio de 1988. Este ingenio era el encargado de la elevación de las jaulas desde unos 400 m. en el interior de la mina.

Chimeneas
De las dos chimeneas, la más alta data de 1920, siendo la primera levantada posiblemente hacia 1896.

Con unos 70 m. de altura, la principal, se alza sobre un basamento cuadrado, es de fuste circular y se remata con una corona almenada. Fue realizada en fábrica de ladrillos y armada en su interior con cimbras y tirantes transversales.

Destaca en este paisaje minero por su elevada altura y la rotundidad de su geometría. Es una de las instalaciones que en mejor estado se encuentra y de mayor valor estético. Tenía una escalera interna en espiral que subía hasta la cúspide.

Tanto esta chimenea, como la más pequeña situada junto a la central eléctrica, eran conductos de expulsión de humos de las calderas. La de mayor altura aún ostenta su rótulo identificativo: MZA 1920.

Vista general del conjunto del pozo nº 5. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Los Colores de la Tierra. Minas de Sierra Morena. 2013.

Vista general del conjunto del pozo nº 5. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Los Colores de la Tierra. Minas de Sierra Morena. 2013.

Central térmica
La central eléctrica o “Castillete” es el edificio con mayor interés arquitectónico y que mejor con¬densa los rasgos historicistas y regionalistas propios del resto de instalaciones y equipamientos. El “Castillete” que constituía el cuadro de distribución de la central eléctrica, fue levantado en 1926, tiene 23 m. de altura y consta de cuatro plantas comunicadas con una escalera metálica de caracol. Es un torreón almenado de planta cuadrada, adosado a la central eléctrica formalmente concebido a la manera de una torre del homenaje en estilo neomedieval que pronto se convierte en el principal elemento definidor del paisaje industrial de la zona, junto a las chimeneas, como símbolo de poder no solo empresarial sino también de la nueva fuente energética, la electricidad.

Su estilo neomudéjar en las almenas, y sus detalles neogóticos en ventanas ojivales y escudos, aglutinan ese mestizaje arquitectónico hecho por ingenieros. La estructura es de hormigón armado recubierta de fábrica de ladrillo y segmenta su cuerpo principal mediante bandas verticales de ladrillo que, en las tres caras exentas de la central eléctrica, alojan los huecos de iluminación compuestos por ventanales tríforos de arcos apuntados con el intradós festoneado por ladrillos escalonados.

Los paños que alojan las luces aparecen texturados en una composición bicroma de ladrillo amarillo que alterna con bandas horizontales de ladrillo rojo. El cuerpo se remata con una torre maestra compuesta por cuatro torreones en las esquinas y cuatro matacanes en las secciones laterales, recorridas en su base por una arquería ciega de arcos ojivales. Es el edificio que en la actualidad se encuentra en mejores condiciones.

Edificio Mengemor y pozo nº 5. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente:Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2013

Edificio Mengemor y pozo nº 5. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente:Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2013.

Edificio Mengemor
Subestación eléctrica o edificio Mengemor, única instalación industrial del pozo nº 5 situada tras la vía del tren. La electricidad suministrada desde este edificio provenía de la presa de El Salto de El Carpio, en una línea de distribución que pasaba por Córdoba y llegaba hasta las minas de carbón de Villanueva del Río y Minas. Este edificio, algo posterior a los del conjunto, guarda relación con la estética historicista tan de moda en la época, y característica de los edificios de la Compañía Anónima Mengemor de Electricidad (1904-1951).

Tiene una acusada planta rectangular y tres tramos: dos torreones en los extremos, con tejado a cuatro aguas, vanos en semicírculo, y un cuerpo central de menor altura con tejado a dos aguas. Muy característica del momento es su decoración bicroma en azul y blanco en los azulejos que enmarcan los perfiles de los tejados y en las perinolas de remate.

Estación del pozo nº 5
Este apeadero de la vía interna del ferrocarril entre pozos se trata de un sencillo edificio de planta rectangular, con tejado a dos aguas y vanos enmarcados

Pozo nº 7
El pozo nº 7 tiene un diámetro de 3,5 m., una profundidad de 316 m. y su cota es de 95,41. Este pozo está dividido en dos compartimentos para las jaulas. La extracción se efectúa por máquina eléctrica siendo sus cables de acero redondo.

La arquitectura industrial de este conjunto acusa los cambios producidos en los planteamientos arquitectónicos del momento, alcanzando un estilo más funcional, sin las habituales referencias historicistas. Sus edificios más significativos son: la torre de agua (1928), la cabria y casa de máquinas (1926-28), la torreta de distribución de energía (1929), la central eléctrica y las naves de talleres. Predomina la tipología de nave a dos aguas con cerchas metálicas y combina en los paramentos exteriores el ladrillo y el cemento visto simulando aparejos de cantería. Compone los hastiales en perfil escalonado y se aprecian claras influencias de la arquitectura ferroviaria de la Compañía MZA.

Estas primitivas construcciones se insertan plenamente en la tradición constructiva de los últimos años del XIX con finalidad industrial, cuyos rasgos fundamentales eran la sobriedad y funcionalidad. El único recurso estético en el exterior consiste en señalar la cornisa mediante molduras dentadas y remarcar los pilares de carga de las esquinas del edificio.

A partir de 1928, toda la producción de carbón obtenida en las explotaciones del pozo nº 7, se transportó a través de una galería perfectamente construida y revestida de obra de fábrica, que discurría por interior en una distancia de 1450 m. y al descubierto en 200 m., hasta llegar al lavadero general ubicado en el exterior del pozo nº 5. Una vez el carbón en el exterior del pozo nº 7, formaban trenes de vagonetas tiradas por locomotoras Deutz de gasoil, efectuando el itinerario indicado. Este tramo de galería perfectamente conservada, supone un elemento muy atractivo en relación a una futura habilitación turística del complejo minero.

Este pozo, alejado del centro urbano, se halla fuera del área determinada como Conjunto histórico, siendo en la actualidad de propiedad privada, teniendo sus instalaciones uso fundamentalmente de almacenaje y encontrándose en variable estado de conservación, ya que aunque los edificios permanecen inalterados, falta parte de la cabria y la maquinaria del interior de las naves.

Otros pozos 
Diseminadas en el pueblo y sus alrededores, se pueden localizar algunas de las casas de maquinas de otros pozos mineros que vendrían a completar la numeración de los más conocidos.

En la actualidad, estas casas se encuentran en su mayoría transformadas en viviendas, y sirvieron previamente, y conforme cesaba la actividad del pozo, de barracones-alojamiento para solteros.

Como ejemplo, del pozo de ventilación número 11 tan solo se conserva la casa de máquina, transformada en apoyo agrícola, cuya silueta se dibuja solitaria en un entorno de cultivos. Este pozo se localiza a unos 500 metros al sureste del pozo número 7. A él se accede a través de un camino de laboreo de tierras, rodeado de frutales, de propiedad privada, y que se encuentra en estado regular de mantenimiento.

Talleres de carpintería, fundición y mecánicos

Se trata de dos grandes naves industriales iguales, de casi 2.000 m. cuadrados en el caso de la mayor, que dada su volumetría se muestran muy visibles, y contribuyen al carácter industrial del paisaje urbano del pueblo.

Su fisonomía responde a la de una nave con dos alturas, disponiendo en el tejado a dos aguas (más estrecho que la nave) una serie de vanos para iluminación y ventilación. Están situadas en el barrio Confianza, cerca de la vía del tren y del antiguo Mercado de Abastos.

Fábrica de briquetas y muelle cubierto y laboratorios
Cercanas al pozo nº 4 se encontraban además otras instalaciones auxiliares como fueron: los vestuarios y servicios para los obreros, los graneros, la lampistería, el laboratorio de análisis de carbones y la fábrica de aglomerados.

En esta última se mezclaban con brea los carbones menudos a fin de obtener las briquetas consumibles por las locomotoras. La fábrica, situada a pie de la vía, fue construida en 1879 y se dividía en dos naves para los hornos, tolvas, prensas y calderas, un cobertizo trasero para el carbón y un muelle delantero para la carga de las briquetas en los vagones.

La antigua fábrica de briquetas, el muelle cubierto y laboratorios anejos son hoy solo ruinas. De las dos grandes naves de la fábrica de aglomerados o briquetas solo quedan los cimientos y la base de su chimenea metálica hecha con ladrillo refractario recinchado. Del muelle y el laboratorio solo quedan en pie las paredes.

Corta de San Fernando
En este lugar se efectuaron los primeros pequeños pozos en el siglo XVII cuando aun las explotaciones eran vecinales. Durante el siglo XIX fue la Compañía del Guadalquivir la principal titular de esta zona y en este terreno siguió explotando algunos de aquellos primeros pozos originarios como el de San Juan, Vereda, San Ignacio, o Lealtad, hasta que fueron vendidos a la MZA en 1881. En 1.972, cuando se produce la clausura de las Minas de la Reunión, la empresa Minas de San Fernando decide explotar una veta a cielo abierto en la margen derecha del Hueznar, en el camino que lleva hasta las ruinas de Mulva-Munigua, las antiguas minas de San Fernando.

El lago minero surgió, entre los años 1973 y 1989, a causa de ser abandonada la explotación de carbón a cielo abierto en este pinar de San Fernando, también llamada Corta de San Fernando. Pronto las aguas de los veneros subterráneos ocuparon el cráter que dejaron los trabajos de la extracción mineral, llegando a alcanzar más de cincuenta metros de profundidad. Se trata por tanto de un curioso lago formado por la falta de bombeo del agua de las capas freáticas que surgían cuando se formó esta cantera a cielo abierto en el extremo norte de la bolsa de carbón, explotado en los años setenta después del cierre de las minas.

A lo largo de los años, el lago se ha convertido en un lugar recreati¬vo y de una insólita belleza paisajística, pero que acabó con el antiguo entorno de pinares y con los restos de aquellos históricos pozos. La naturaleza ha hecho que en sus orillas crezca una variada vegetación, y a ello además ha contribuido la acción particular de varios lugareños que han plantado palmeras y transportado desde la rivera algunas especies piscícolas depositándolas en el lago, las cuales se adaptaron, multiplicándose. Además sus aguas están sirviendo de corta escala a los ánsares o gansos que con motivo de su invernada recorren anualmente miles de kilómetros hasta llegar a las marismas del Guadalquivir. Es también reciente su uso en competiciones deportivas.

En la actualidad, el acceso a la zona ha sido acotado por el ayuntamiento de la localidad, para proteger el entorno de posibles acciones vandálicas, como el vertido de basuras o la quema de árboles. El baño en sus aguas, ricas en minerales, y el paseo por los alrededores de la corta, prohibidos por la municipalidad, se hacen desaconsejables ante la falta de una vigilancia institucionalizada.

Escombreras. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2013.

Escombreras. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2013.

Escombreras
En la zona donde hoy encontramos el vacie o escombreras, existieron los llamados “huertos de la compañía”, que eran pequeñas parcelas que la empresa MZA cedía temporalmente a sus empleados para que a través de la siembra de verduras y hortalizas principalmente, pudieran ayudarse en sus economías familiares.

Hoy las escombreras de carbón ocupan la tercera parte del conjunto histórico. Están formadas por los finos residuos del antiguo lavadero de carbón y presentan una topografía relativamente llana, unos 60 m. al sur y más de 80 m. al norte, con desniveles de hasta un 60% hacia la ribera del Hueznar. Ambientalmente han de considerarse un impacto hacia este río y visualmente ocultan la parte más rica del conjunto histórico, sin embargo estéticamente, la presencia de su color y tamaño contribuye a definir el carácter minero del paisaje.

Debido al calor interno y a su composición (carbón mineral), las escombreras presentaban un proceso de autocombustión que iba quemando el resto acumulado lentamente y lanzado a la atmósfera gases nocivos, así surgieron en 1993 -y posteriormente en 2000- algunas chimeneas de gases y combustión en distintos puntos de las escombreras. De esta forma se hizo necesaria una actuación de regeneración, recubriéndola de tierra vegetal y vegetación herbácea y horadando una zanja para separar la zona con gases de las que permanecían frías.

Dicha actuación modificó la topografía original de las escombreras en el momento del cierre de las minas en 1972. Desde este momento se desarrollaron distintos estudios para la remodelación completa y restauración de la zona fría y el apagado definitivo de las zonas en combustión. Durante los dos años siguientes, IMPROASA realizó inversiones por importe de 98 millones de pesetas, hasta que los fondos de la MZA se agotaron. Ésta empresa solicitó subvenciones a la Junta de Andalucía a cambio de su propiedad que no le fueron concedidas, asumiendo la Junta la continuidad de las actividades a realizar. Una vez regenerada toda la zona, resultó una parcela de unos doscientos cincuenta mil metros cuadrados, dividida en dos partes por una zona verde. Desde entonces, e incluso anteriormente, se han venido contemplando algunos proyectos de organismos oficiales y otros de asociaciones locales, sin que hasta la fecha se haya conseguido dar un uso con calidad paisajística y medioambiental a las escombreras.

En la actualidad, las escombreras se encuentran sin uso. Sus tonos dorado desértico y negruzco, contrastan con las hierbas y el matorral que en ellas crecen espontáneamente. Estas, debido a la mala calidad del terreno, no llegan a alcanzar dimensiones que pudieran poner en peligro las construcciones linderas en caso de un incendio de la zona. Entre las opciones para dar funcionalidad a este terreno se barajan, el allanamiento y adaptación del terreno para reconvertir la zona en los antiguos huertos; o la creación de una gran zona verde, opción más interesante cara a la atracción turística, mejora del paisaje y principalmente del medioambiente.

Pueblo

Chimenea del pozo nº 4 y pueblo al fondo. Minas de la Reunión. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2013.

Chimenea del pozo nº 4 y pueblo al fondo. Minas de la Reunión. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2013.

A poco más de cuatro kilómetros al noroeste del asentamiento matriz, Villanueva del Río, en las primeras estribaciones de Sierra Morena y al borde de la Ribera del Hueznar, se encuentra el núcleo residencial moderno, Villanueva del Río y Minas.

Este debe su origen a la puesta en explotación, a mediados del siglo XIX, de las minas de hulla por la empresa Minas de la Reunión, primero, y fundamentalmente por la compañía MZA, después.

Desde ese momento, la localidad vive un extraordinario desarrollo, que ha dado como resultado una tipología urbana dispersa y extensa, donde la explotación minera se impone al urbanismo y donde no llega a formarse un verdadero centro, ya que en un principio las edificaciones fueron casas de mineros que formaron una agrupación anárquica relacionándose con los pozos que se iban abriendo, para después formar verdaderos barrios.

En el núcleo se mezclan las casas que la empresa construye para los obreros con naves de almacén, y se aprovechan para el asentamiento en ellas, las laderas de menor pendiente dentro de una topografía movida. Por tanto, además de los espacios productivos (edificios industriales y pozos mineros), Minas de La Reunión constituye un importante conjunto urbanístico de 108 ha., donde podemos encontrar distintos tipos de construcciones y edificios de servicios comunitarios y que, solo a partir de la instalación de la Compañía MZA, responde a un tímido proyecto de planificación urbana.

En este término, una gran población envolvió a una vía que serpenteaba entre varios pozos mineros, y generó un asentamiento minero-ferroviario desarticulado, donde el único atisbo de planeamiento se localizaba en el barrio de la dirección de las Minas de la Reunión, bien dotado de equipamientos y diseñado con patrones armónicos. Este pequeño barrio es el resultado de uno de los programas de vivienda obrera más valiosos de las Minas de Sierra Morena.

Como suele ser habitual en los poblados mineros, en un principio, la empresa explotadora dedicó atención prioritaria a los edificios productivos, los industriales, sin preocuparse hasta varias décadas después de la edificación para las personas que suponían su fuerza de trabajo.

No es hasta 1915 cuando se inicia un programa de viviendas, funcionando ya desde 1899, todas las instalaciones primordiales de la mina. En cuanto a los equipamientos, estos no estarían concluidos hasta mediados de la década de 1920, cuando la población de Villanueva del Río y Minas superaba los 7.000 habitantes.

Vista lateral de la Iglesia de San Fernando. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2013.

Vista lateral de la Iglesia de San Fernando. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2013.

A comienzos del siglo XX se intentó una urbanización del pueblo, construyendo grupos de casas de varias plantas, edificaciones residenciales de una o dos alturas (tipología predominante en los barrios obreros); viviendas unifamiliares de empleados y directivos; la iglesia y otros edificios civiles.

Especial significación tiene el desarrollo de una zona residencial para alojar al personal técnico y administrativo en su mayoría francés donde presentan gran interés las viviendas con pequeño jardín delantero, tejados apuntados y ventanas tipo guillotina, algunas de ellas con artísticas rejas. Sus tipologías edificatorias combinan elementos regionalistas con el estilo colonial francés.

Se trata de una arquitectura característica de los centros mineros industriales europeos del primer cuarto del siglo XX. A resultas de lo anterior, han quedado como barrios más emblemáticos del área residencial del conjunto histórico, los de Confianza, Velarde, Centro y el de Casas Nuevas.

Todas las edificaciones más señeras fueron auspiciadas por la Compañía de Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (MZA), y construidas bajo los cánones de esa arquitectura colonial e historicista, tan extraña en el medio rural andaluz, que le va a dar a este pueblo esta peculiar fisonomía, de un extraordinario interés arquitectónico no solo por su diferenciación sino por el atractivo implícito que tienen estas construcciones.

Siendo el historicismo el estilo arquitectónico predominante, existen otras muestras de viviendas e instalaciones en las que se ensayan algunas notas del movimiento modernista, encontrando también algunos elementos de la arquitectura del hierro, como columnas o antepechos de función. Al mismo tiempo, dotando al complejo de la modernidad que le caracterizó en su día, los inmuebles de carácter industrial pertenecen al contexto de la arquitectura fabril con algunos matices de la estética del racionalismo internacional, en los que es predominante el uso del ladrillo visto.

Conjunto histórico
Dentro de este pueblo con forma de cruz, el conjunto histórico ocupa su brazo norte, delimitando al este con la vía férrea y al oeste con el río Hueznar. Pegada a la vía se extiende en dirección norte-sur la cuartelada ortogonal del poblado minero. En el centro del conjunto histórico, un inmenso vacie de carbón, las escombreras, y en el extremo sur del mismo se alzan las instalaciones mineras.

De esta forma, la estructura urbana de Villanueva del Río y Minas aparece disgregada en cuatro brazos, quedando los barrios desconectados entre sí y separados por barreras orográficas o ferroviarias.

Esta disposición estanca de los barrios ha dado como resultado la segregación espacial de las distintas categorías laborales. La diferenciación entre clases sociales se manifestó en la separación por medio de la vía del tren de la burguesa zona norte, ocupada por los cargos y jefes mineros, -y dotada de todos los equipamientos- de la zona sur, la de los barrios obreros.

En cuanto a la visibilidad externa del conjunto histórico, hay que mencionar los enormes valores paisajísticos del mismo, que le otorgan una gran singularidad y belleza, muy original en relación a la mayoría de los pueblos andaluces, ya que estos valores proceden de su historia minera.

La disposición en forma de graderío del conjunto, le hace escasamente visible desde el este y el sur, quedando el centro del pueblo desconectado de éste. Así puede decirse que, como consecuencia de su orografía, en la imagen de Villanueva del Río y Minas dominan las siluetas de sus instalaciones industriales frente a los edificios comunitarios, siendo la espadaña de la iglesia, situada en su cabecera, el único elemento capaz de aparecer en los perfiles.

Siendo la normalidad que los poblados mineros y ferroviarios dependieran administrativamente del municipio en el que se encontraban insertos, existen muy pocos ejemplos de segregación administrativa, como fue el caso de Villanueva del Río y Minas, que por su ubicación y el dinamismo económico que generó la industria de las Minas de la Reunión, consiguió desbancar al núcleo de población histórica del que dependía.

Así el 22 de diciembre de 1.944 el Boletín Oficial del Estado cambiaba el nombre de Villanueva del Río por Villanueva del Río y Minas, los dos núcleos de población se unen, y las instituciones representativas (Ayuntamiento, Juzgado, Correos) se localizan en el núcleo minero.

Barrios obreros
En Minas de la Reunión, la compañía MZA desarrollará un tipo de vivienda en hilera, adosada y de una sola planta, con una fachada sencilla de puerta y ventana, y un patio con zona para huerta en la parte trasera, que se puede encontrar en todos los poblados de esta compañía: Vadollano, Linares-Baeza, estación de Espeluy, Los Rosales, Villanueva del Río y Minas o Belmez.

Esta construcción seriada respondía al interés por transmitir una idea de marca de la compañía, pero también a la necesidad de aplicar economías para reducir costes en su construcción.

Confianza, Velarde y Constancia
Entre los primeros poblados obreros de Villanueva del Río y Minas destacan los barrios de Confianza, Velarde y Constancia.

El de Confianza fue el primero en construirse, junto al pozo del mismo nombre o pozo nº 1. Situado al sur de la zona residencial del conjunto, junto a los talleres mecánicos y de carpintería de la compañía. Eran treinta y dos casas para obreros, formando tres manzanas y destinadas a sustituir a los antiguos barracones de madera utilizados por mineros de procedencia gallega, a las primeras chozas construidas en la vía pecuaria o a las cuevas del barrio Capitán Cortés.

Los barrios de Velarde y Constancia fueron construidos entre 1890 y 1900 en torno a los antiguos pozos del mismo nombre, eran casas para barreneros y picadores. Todos ellos tenían en común su tipología de viviendas en bloques. En el de Velarde, al norte del Conjunto, en la zona de equipamientos, se edificaron tres manzanas rectangulares de seis, cuatro y seis casas.

Progreso, Calderonas, Balbo y Transwaall (1935)
Posteriormente, a partir de la década de los años 1920 y 1930, surgen los barrios Progreso, Calderonas, Balbo y Transwaall (1935).

Estos poblados nos recuerdan con sus pequeños callejones cortados, la clásica división truncada de las cuarteladas mineras. Sus casas responden a la tipología de vivienda obrera constituida por alojamientos unifamiliares, formando calle, en planta baja o al tipo de edificio bloque en un piso o en dos. Los muros son de fábrica de ladrillo, con techumbre de madera y cañizo y teja curva. La distribución interior responde a una casa-habitación de dos o tres dormitorios, comedor-cocina y, a veces, corral de servicio.

En el caso de Las Calderonas, las primeras viviendas, apenas alcanzaban los 25 m. cuadrados. Al adjudicar en estos barrios estas nuevas casas, la compañía obligaba a la firma de un contrato de arrendamiento por un bajo coste, que se descontaba del sueldo del minero y que vencía cuando finalizaba la relación laboral.

Viviendas del barrio Centro. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2013.

Viviendas del barrio Centro. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2013.

Estación, La Gallega, el Cuerno y el barrio de la Avenida.
Además se fueron formalizando otros grupos de viviendas, cuyo elemento de unión a la vez que de separación lo constituye la línea de ferrocarril, verdadera espina dorsal de este asentamiento minero, ya que lo cruza de norte a suroeste.

Dos de los grupos se localizan entre la vía y el río, siendo el más moderno el situado más al norte (barrio de la Estación), que es el que tiene un trazado más regular en sus calles.

También, a ese lado de la vía, pero muy próximos al río, se encuentran los barrios de La Gallega y de Las Cuevas, más antiguos y con una trama totalmente irregular, ocupando el extremo occidental de Villanueva del Río y Minas.

Entre la línea férrea y la carretera de Constantina se hallan los barrios del Cuerno (sector oriental), también de traza bastante irregular, y de la Avenida (sector meridional), con un trazado de calles rectas y un cierto orden urbano.

Las Cuevas
Mención aparte, merece el popular barrio de Las Cuevas. Este ha sido uno de los barrios que mejor ha mantenido a lo largo del tiempo una conciencia grupal en cuanto a residencia, y unas señales de identidad de la clase obrera de mayor nitidez.

Desvinculado del resto de la zona burguesa, presenta la peculiaridad, desde el punto de vista etnológico, de ser uno de los excepcionales casos que se dan en Andalucía Occidental de viviendas “trogloditas”, asociadas a aquellos primeros pobladores procedentes de las Alpujarras granadina y almeriense, posiblemente, el mejor ejemplo de este tipo de hábitat de toda la península.

Aunque muchas de éstas ya han sido remodeladas, aun podemos observar buenos ejemplos de este tipo de viviendas, que si bien, no en su totalidad conforman una cueva, sí mantienen algunas de sus habitaciones o dependencias.

En la zona abarrancada de la margen izquierda de la ribera se pueden apreciar las ruinas de muchas de estas singulares viviendas, cavadas literalmente en la ladera.

Viviendas del barrio Centro. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2013.

Viviendas del barrio Centro. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2013.

Barrio de directivos
En paralelo se construyeron barrios residenciales para empleados medios y directivos, tales como los de San Fernando-Cabrerizas, Barrio Alto, Casas Nuevas (1920) y del Centro (principio de los años 30).

San Fernando-Cabrerizas
El primero constituido por viviendas para cargos y empleados de tipo medio es el barrio de San Fernando-Cabrerizas. La construcción prototipo de esta zona es el edificio-bloque. En este edificio-bloque para vivienda y tiendas se organiza el espacio en un gran conjunto cuadrangular de tres alturas: la inferior, en semisótano, sirve de zócalo al conjunto al tiempo que de almacén para las tiendas que se abren en la planta baja. La planta segunda se compone de módulos-habitación de carácter unifamiliar.

Centro
El barrio del Centro, situado en el extremo norte del conjunto, consta de treinta y una viviendas agrupadas en cuatro manzanas, construidas en un principio para acoger a encargados y oficiales.

Casas Nuevas
Pero el barrio, que estaba mejor definido tanto arquitectónicamente como por el estatus de sus vecinos, era el de Casas Nuevas, siendo también el de mayor valor urbanístico.

Situado en el centro del conjunto histórico, presenta un perfecto trazado ortogonal, guardando la simetría de las “cuarteladas mineras”. Formado por dieciséis manzanas rectangulares con un total de ciento dieciséis viviendas, se construyó y urbanizó en la década de 1920 a instancias del Ingeniero Jefe Juan Gómez Torga y recoge los mejores ejemplos de viviendas de altos cargos y empleados cualificados: encargados, capataces, oficinistas, y en definitiva toda aquella capa media de la empresa.

Las fachadas encaladas, hoy casi todas con jardines, una sola planta, con un par de vanos y la teja plana, recuerdan el estilo colonial.

Casa de la dirección. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2013.

Casa de la dirección. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2013.

Casa Dirección
De entre las viviendas destacaba la conocida como “Casa Dirección”, (en el nº 5 de la actual Plaza de Andalucía, antes Plaza de España). Construida en la última década del XIX para residencia de Edmund Thiéry, primer Ingeniero Jefe de Minas de la Reunión.

Se sitúa en la transición de los barrios del Centro y Casas Nuevas, frente a la antigua Plaza de España. Quizás sea el edificio más suntuoso y de mayor valor arquitectónico del conjunto protegido. Respeta todas aquellas características de la arquitectura colonial, la teja plana, el ladrillo visto o el estilo neogótico de algunos detalles.

Dispone en su planta baja de hall, salón, comedor, biblioteca, cuatro dormitorios, baño, cocina, oficio, despacho, oficina y aseo; y en la planta alta, ocho dormitorios, dos baños y aseo, todo ello decorado con una extraordinaria ornamentación modernista y regionalista. Dibujaba uno de los edificios más bellos de la comarca, hoy desgraciadamente en estado ruinoso y con pocas posibilidades de restauración. La casa tiene 1.052 m. cuadrados, con una planta extraña e irregular a base de cinco pabellones interconectados.

En su jardín trasero de más de una hectárea, posiblemente se jugaron algunos de los primeros partidos de tenis que tuvieron lugar en España, ya que tenía entre otras cosas, pista de tenis, piscina, cocheras, arriates con red de riego por canalización, y especies vegetales y de árboles foráneos. Por ella pasaron, durante todo el pasado siglo, los distintos ingenieros jefes directores de la compañía MZA, siendo hoy propiedad de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir.

Viviendas para ingenieros y facultativos
Muy notables son las quince Viviendas para Ingenieros y Facultativos, todas en el entorno de la calle Juan Gómez Torga, hoy muy bien conservadas, debido a su calidad constructiva.

Tienen entre 200 y 300 metros cuadrados distribuidos en una sola planta, con jardín trasero y con tejado de teja plana con gran inclinación. Disponen de seis o siete habitaciones, cocina, baño, lavadero, patios y terraza. La cerámica sevillana, que recuerda episodios del Quijote, obra del sevillano Ramos Rejano está repartida por todas dándole el toque regionalista.

De entre las anteriormente citadas destacan las Casas del Ingeniero Jefe. Son dos chalets idénticos separados por una estrecha calle y situados frente a la iglesia de San Fernando. Realizados en fábrica de ladrillo con refuerzo de sillería, presentan las vertientes de los tejados muy pronunciadas, y motivos de carácter modernista incorporados a los cierres de los arcos de la galería, abierta a un interesante jardín de tipo francés que precede a la vivienda en el caso de la casa de la izquierda.

Responden a una tipología de chalet con cuerpo rectangular para habitación y torre sobre el jardín; los vanos son adintelados con recercado en falso dosel y la estructura de la cubierta es de madera con cubrición de teja curva. Como elemento singular destaca la bella torre almenada, con vano de estilo neomudéjar.

La Casa del Director Técnico se distinguía por la bicromía proporcionada por los materiales constructivos existentes en las esquinas y el recercado de los arcos mediante el empleo de ladrillo rojo y amarillo.

Casa francesa. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2013.

Casa francesa. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2013.

En el barrio del Centro y en la calle Rafael Ribera Fernández destaca la vivienda de Doña Aurora Thiéry, hija de D. Edmund Thiéry, que despliega una gran fachada con vanos simétricos y un balcón central en la segunda planta, así como una escalinata de acceso y el tejado de teja plana a dos aguas. La entrada de la Casa de Doña Aurora, con balaustrada superior imita a la del Cuartel situado en la misma calle.

Casas coloniales francesas
Especial mención merecen las singulares casas coloniales francesas existentes en la calle San Fernando del barrio Cabrerizas-San Fernando.

En forma de manzana y con viviendas de una sola planta se hallan rodeadas en el exterior por una sencilla galería porticada que las unifica y sociabiliza, estando el tejado a cuatro aguas dispuesto en dos niveles escalonados.

Casa Apeadero
Junto a ella estaba la más pequeña, Casa Apeadero.

Vista lateral del Teatro-Cine MZA. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2013.

Vista lateral del Teatro-Cine MZA. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2013.

Edificios de servicios comunitarios
El conjunto histórico de las Minas de la Reunión, catalogado como BIC, incluye dentro de esta declaración una serie de edificios singulares como el antiguo colegio de Hermanos Maristas, la iglesia de San Fernando, el Teatro-cine, la Escuela para niñas, o el Economato, entre otros, todos ellos promovidos por la compañía MZA.

Serán los tres primeros, en el borde oeste del barrio de Casas Nuevas, los edificios de mayor valor arquitectónico y que más contribuyen al carácter histórico-artístico del conjunto.

También digno de mención es el equipamiento mueble urbano propio de la época, como los rótulos cerámicos identificativos en los edificios más señeros, las farolas de forja, el alcantarillado, y las fuentes y bancos pertenecientes al parque de la antigua Plaza de España.

En la mayoría de ellos se encuentra presente el acrónimo de la compañía explotadora de la cuenca minera, la MZA y en otros el escudo de Ingenieros de Minas, o el de España.

Antigua Escuela. C/ Juan Gómez Torga
El antiguo colegio para niños de los Hermanos Maristas (1926), actualmente utilizado como Ayuntamiento, Casa de la Cultura y Escuela, es un edificio modernista de gran interés por su composición arquitectónica, siendo realmente significativo dentro del inventario de escuelas mineras o ferroviarias andaluzas.

Constaba de siete aulas de entre 48 y 75 m. cuadrados, dentro de una parcela de 5.625 m. Su planta es cruciforme como resultado de la prolongación longitudinal del cuerpo central sobre las alas laterales. La fachada central, retranqueada en jardín, consta de dos cuerpos en altura, la planta baja repite el mismo modulo de la superior, formado por dos puertas laterales y tres huecos de ventana unidos que, en la alta, forman un balcón corrido, rematandose aquella con un frontón rectangular donde se sitúa el rótulo en cerámica de la escuela y un reloj.

A ambos lados de este cuerpo central se organizan las dos alas del edificio de la escuela, en planta baja, con arcos muy rebajados, cercados en ladrillo prensado, y con la cornisa muy pronunciada con dentellones. Las alas se elevan sobre un zócalo corrido y sobreelevado en todo el perímetro.

La fachada trasera tiene galería porticada y tres cuerpos salientes, destacando por su volumetría el central. En la parte trasera se organiza un gran patio de juegos al que se abren las dos alas laterales formando porches abiertos por galería de columnas de fundición en arcadas de medio punto.

Posee todo el conjunto una gran belleza compositiva, de detalles muy cuidados como las verjas-antepechos que cierran la galería en rejería metálica con decoración vegetal, los faroles de forja adosados a los muros exteriores y los pequeños medallones cerámicos de color verde, en la clave de los arcos.

La cerámica vidriada de sus caballetes y adornos resaltan esos rasgos del modernismo sevillano sobre unos materiales de construcción pobres a base de ladrillo, gandinga y traviesas de tren para su abovedado. Su forma recuerda a la Escuela de Bellas Artes de París, y sobre todo, al edificio, hoy desaparecido, de la Fábrica de la Unión, que construyera Juan Talavera en la Ronda de Capuchinos de Sevilla. Por fortuna el edificio se pudo salvar de un seguro derrumbe después del cierre de las minas, gracias a su reconversión en Casa Consistorial, con una reconstrucción más que aceptable.

Iglesia de San Fernando. C/ Juan Gómez Torga
La Iglesia, construida sobre un antiguo almacén minero, fue finalizada en 1924, basándose en un proyecto de 1909 del arquitecto José Espiau, resultando un edificio singular y notable. Su eclecticismo arquitectónico se puede observar, tanto en la mezcla de estilos, como en los rasgos neogóticos del rosetón y los ventanales laterales neo-renacentistas, hoy cegados.

El uso de azulejos y de ladrillo visto le da el carácter colonial e industrial, y las impresiones heráldicas cierto matiz medieval. Su construcción es principalmente de estilo neogótico, pero con elementos mudéjares y abundante decoración cerámica en la portada, que se adelanta sobre la fachada principal y cuenta con un rosetón sobre el que se levanta un remate de crestería renacentista.

El conjunto está formado tipológicamente por una nave industrial a dos aguas transformada, como mucho acierto, en iglesia de planta basilical y dos pequeños cuerpos adosados en la zona final que le proporcionan cierta semejanza con la planta de cruz latina. El exterior de los muros laterales aparece recorrido por contrafuertes, pilares estructurales de la obra.

El edificio, realizado siguiendo el estilo regionalista de Aníbal González, cubre su única nave con cubierta apuntada y posee una capilla mayor con bóveda poligonal, abriéndose la sacristía en el lado izquierdo y el sagrario en el derecho. En el exterior se muestra como una construcción de ladrillo limpio con magnífica portada -imitando la existente en el pórtico del Convento de Santa Paula de Sevilla- con decoraciones de cerámica vidriada en relieve, con episodios relativos a la vida de la Virgen y de Jesús, y escudos nobiliarios en las albanegas. Tiene fecha de 1923.

La portada, restaurada en 1951, presenta arco apuntado con tres arquivoltas y alternancia de hiladas de ladrillo rojas y amarillas además de una crestería plateresca y está revestida al igual que la vuelta exterior del vano con azulejería polícroma. En la cabecera se levanta una espadaña de tres cuerpos realizada en ladrillo y azulejos, siendo inhabitual el uso del campanario en la parte trasera, que se explica en este caso por la intención de darle una orientación “hacia las minas”.

En su interior, de gran sencillez, al que se accede a través de un atrio con puertas de talla neorrenacentista encontramos, centrando el presbiterio, un gran panel de azulejos del mismo estilo con el Bautismo de Cristo, obra de Enrique Orce, fechada en 1917 y realizada en el taller del ceramista sevillano Ramos Rejano, que sustituye al altar neogótico que ardió en la República. Bajo este panel se ubica una imagen neobarroca de Santa Bárbara, patrona de los mineros realizada por el artista local Antonio García López de Acuña (Pilongo), en 1944.

En la nave izquierda, se encuentra un retablo pintado de fines del s. XVIII, con una imagen moderna de San Fernando, titular del templo. En la nave derecha, hay un retablo semejante, con la imagen de Santa Clara y acceso al Sagrario, revestido con zócalo de azulejos de arista neomudéjares.

En este edificio los escudos heráldicos se concentran en número de seis: en la parte lateral de la falsa columna de la izquierda podemos ver el escudo de los Ingenieros de Minas. En la misma columna en la cara componente de la fachada principal del templo, se nos presenta un escudo de Armas Corporativo. En la falsa columna de la derecha podemos ver un escudo de España verdaderamente atípico, pretende ser el Escudo de Carlos III.

En la cara norte de esa columna, está representado el escudo de la Ciudad de Sevilla. Dentro del pórtico encontramos los dos últimos, estos ya se corresponden con dos apellidos ilustres en Villanueva del Río y Minas. En el lado izquierdo de la fachada escudo en cerámica en homenaje a D. Eduardo Maristany Gibert, Marqués de Argentera y Director General de la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante. Y en el lado derecho, escudo de D. Juan Gómez Torga, Ingeniero Jefe de la compañía MZA.

Teatro-cine MZA. C/ Juan Gómez Torga
El teatro cine fue construido por la compañía M.Z.A a solicitud de los propios obreros, acabándose de construir en 1933. El edificio responde al tipo de teatro-salón con planta basilical rectangular, dos naves laterales, graderío trasero y balcón superior. Con una planta de 1.066 metros cuadrados y un aforo para 680 localidades, estaba equipado tanto para cine como para todo tipo de obras teatrales gracias a su escenario de 7,6 x 8,8 metros, su foso de orquesta y sus seis camerinos. Además del gran volumen que aportan sus dos plantas, el edificio destaca por el ritmo que le confieren a sus fachadas ciertos elementos como las barandillas en las terrazas superiores, o las dobles ventanas separadas por columnitas. Se ha restaurado en los últimos años, ya que se encontraba algo deteriorado.

Escuela de Niñas MZA.C/ Santa Bárbara
El recinto dedicado a la enseñanza de las niñas posee un claro menor valor estético que el antiguo Colegio de los Maristas recordando en sus formas a las semidetached houses, propias de las viviendas de colonización inglesa, muy comunes en otras comunidades mineras andaluzas como Río Tinto. Es un edificio de una sola nave y planta, y fue construido en la primera década del siglo XX. El edificio de mucha menor entidad que la Escuela de Niños, alude a un claro estatus social para cada uno de los sexos en la sociedad de la época. La Escuela de Niñas no tiene ningún uso actualmente, y su estado de conservación es deficiente.

Parque de la Plaza de Andalucía (antigua Plaza de España)
El Parque y la Plaza de Andalucía siguen las trazas arquitectónicas del estilo de Aníbal González, en cuanto a la utilización de materiales como el ladrillo y la cerámica, formas muy típicas del regionalismo andaluz. Un coqueto edificio particular anexo a la plaza, recuerda a ese modernismo de la Plaza de Armas de Sevilla, y en la Fuente de los Leones vemos el reincidente escudo de los Ingenieros de Minas y el Estandarte de España. En el caso de la Plaza de Andalucía los actos incívicos han destrozado buena parte de los elementos decorativos que ya se habían repuesto con anterioridad. La plaza sigue siendo un espacio de uso público.

Economato MZA. C/ Rafael Rivera Fernández
Con tintes de arquitectura colonial, está organizado en tres naves en torno a un patio central para “los géneros”, “la carnicería” y “la panadería”. Fue aprobado para su construcción en 1890 y acabado en 1900. Destaca su volumetría dividida en dos pisos, su escalinata de acceso, el semisótano y la balaustrada, y curiosamente sus tejas semicirculares, poco común en el hábitat de esta comunidad minera. Su estilo perfila las características principales que nos vamos a encontrar repetidas en la peculiar y distinta arquitectura comunitaria de este pueblo. Constituye una de las fórmulas principales que la empresa MZA emprendió dentro de la política de fijación de mano de obra, junto con el sentido de autoabastecimiento que se le quería dar al núcleo minero. Su estado es bueno en cuanto a su conservación, si bien su uso ha pasado a ser el de residencia de ancianos.

Carnicería-economato MZA. C/ Valverde
Datado entre 1.922-1924 y restaurado recientemente. Junto a otros del mismo estilo, forma parte del grupo de las edificaciones comunitarias de las Minas de la Reunión. En él se ubicaba la Carnicería MZA.

Juzgados. C/ Rafael Rivera Fernández
Constituye un pequeño y exquisito edificio de 12 x 12 m. de lado, con dos plantas, tejado a cuatro aguas y linterna.

Restos de la Casa Cuartel de la Guardia Civil
Entre las calles Rafael Ribera Fernández y Federico García Lorca. Edificio monumental, hoy en ruinas, del que solo permanece en pie su portada, algunos metros de los muros laterales a la misma, y la escalinata de acceso. Tenía forma de gran patio de manzana. En la entrada a las dependencias del Comandante de Puesto, aún encontramos un suntuoso escudo de Carlos V, con el águila bicéfala sin las columnas de Hércules.

Oficinas MZA. C/ Rafael Ribera Fernández
En el barrio del Centro, en la manzana formada por el antiguo Cuartel de la Guardia Civil y el Economato y pegado a este último, se encuentra, hoy abandonado, el edificio de las primeras Oficinas de la compañía. Este puede relacionarse cronológicamente con la fecha de la aprobación de la creación del Economato, en torno a 1890.

Antigua Casa Consistorial. C/ San Fernando
Se trata del sencillo edificio de dos plantas y tejado plano, que sirvió de Ayuntamiento anteriormente a la adecuación como tal de la antigua Escuela de los Hermanos Maristas.

Cementerio
Se encuentra al noreste del pueblo, en la carretera de Constantina. De forma rectangular, en el primer patio se encuentran dos filas de panteones adosados con entrada común. Al final hay un área de sepulturas en tierra con parcelación señalada con dados. El cerramiento al frente es un sólido paredón apilastrado con remate de fábrica, todo ello en blanco. Se accede por un arriate, hasta la estrecha peana con cipreses que defiende el paño de fachada. El pavimento alterna aquí, el ladrillo y el enchinado. La portada es una cancela sencilla, cuyo vano se remata, al igual que el pretil anterior, con recipientes y remates cerámicos, en algunos casos con vegetación, pintados en colores vivos. Algún panteón nos recuerda el origen de los mineros allí enterrados, como el de la familia Ceballos Bracho-García, hórreo en piedra gris, ligado sin duda al solar de su casa. El cementerio se construyó en 1905, por el municipio de Villanueva del Río, con un donativo de 15.000 pesetas de la compañía de ferrocarriles MZA, siendo director de las obras D. Juan Gómez Torga.

Ermita de Santa Bárbara (Barrio de San Fernando Alto)
La Ermita fue construida a mediados del siglo XX. En ella se plasma el eclecticismo que se puede ver en otras construcciones de Villanueva del Río y Minas con mayor interés, como la Iglesia de San Fernando. Así pues, vemos como elementos arquitectónicos del renacimiento, como es el caso del tímpano, se mezclan con ventanas ojivales, de claras reminiscencias góticas. Sigue cumpliendo su función religiosa y se conserva bien.

Otros edificios comunitarios
Otros edificios comunitarios de la época son la Estación de Ferrocarril (aún en uso), el antiguo Hospital “El Botiquín” (1923-1924), el Casino Obrero (hoy demolido), el Círculo Recreativo, el Casino de la Amistad, o el Mercado de Abastos (1956).

Puente de Hierro. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2013.

Puente de Hierro. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2013.

Ferrocarril Sevilla-Mérida

El 24 de marzo de 1869 se otorgó la concesión del ferrocarril Sevilla a Mérida al ingeniero y diputado Manuel Pastor y Landero. En 1872 comenzaron las obras de construcción por sus dos extremos Mérida y Tocina-Empalme, actualmente Los Rosales. El tramo entre Los Rosales, -cerca de Sevilla en la línea de esta ciudad a Córdoba- y Villanueva de las Minas, era el de mayor interés de explotación pues daba salida a los carbones de las minas de La Reunión, que eran ampliamente utilizados como combustible por las compañías ferroviarias de Andalucía, y posteriormente por la MZA.

La importancia de este ferrocarril como minero, lo demuestra el hecho de que, además de transcurrir por la zona minera de Villanueva del Río y Minas recogiendo su carbón, confluyeron en él, a través de otros ramales, el trafico de mineral del Cerro del Hierro, y el que generaba la fábrica de Pedroso, convirtiendo a esta línea en la más característica de transporte de graneles MZA

Puente de hierro
En 1876 se inaugura la línea férrea Mérida a Sevilla con estación y apartadero en Villanueva de las Minas, con lo que se mejora ostensiblemente el transporte del carbón a los diferentes almacenes de distribución.

Posteriormente fue construido por la MZA el Puente de Hierro, o Viaducto del Ferrocarril, que inaugurado en 1930, salvaba el paso sobre la ribera del Huéznar de la línea Sevilla-Mérida.

En1952 este Puente de Hierro es forrado de hormigón sobre su estructura original. Así, la población de Villanueva del Río y Minas está atravesada por la línea férrea de Sevilla a Mérida, que remontando el Huéznar, cursa la parte montañosa de esta región de norte a sur.

Estación de ferrocarril de Villanueva
Posee una estación de viajeros y mercancías en el poblado de las minas y un apartadero especial en el pozo nº 5.

La Estación del ferrocarril de Villanueva del Río y Minas, consta aún, puesto que permanece en funcionamiento, del sencillo edificio del apeadero, el antiguo muelle de carga y facturación de la MZA, el edificio de los aseos -y en una vía muerta y en regular estado de conservación-, una antigua locomotora de vapor, construida por la fabricante alemana “Henschel” y que presenta una característica muy significativa para aquella época, la instalación de un “recalentón de vapor”. Anexo a la Estación encontramos un pequeño conjunto de modestas viviendas para trabajadores de la misma.

En relación también a esta existe hoy el moderno barrio de la Estación, que tiene un trazado muy regular en sus calles.

Apartadero del pozo 5
En cuanto al apartadero, consistía en una red de vías de servicio exclusivo de las minas, unidas a la línea Sevilla -Mérida. En este, y mediante tolvas, era cargado el carbón en vagones (de MZA, primero y de RENFE posteriormente) que los consumían. Entre los pozos 4 y 5 se extendía una red de vías de ancho normal , que coordinaban perfectamente tanto la producción de carbón de la mina ya lavada y clasificada por tamaños, como la carga en vagones de la producción de briquetas, destinadas al consumo de las locomotoras. Igualmente los estériles de los lavaderos y de la explotación en vagones eran conducidos a la escombrera general.

La superficie destinada a estas operaciones era conocida como “apartadero”. Desde este sitio y una vez pesados los vagones en unas básculas instaladas a este fin, eran conducidos e incorporados a la estación de ferrocarril, para su posterior transporte y distribución a la red ferroviaria.

Otras líneas relacionadas tenían que ver con el transporte de personal a la mina y servicios varios (talleres, oficinas, economato, etc.). La empresa acogía empleados de poblaciones cercanas, siendo el mayor contingente era de Tocina, para ello implantó un tren de viajeros exclusivo para este fin “El Minas”. Para los obreros de Alcolea del Río y Villanueva del Río, la empresa disponía de autobuses exclusivamente para el transporte de obreros.

El apartadero de El Carbonal
También en el término de Villanueva del Río y Minas, pero fuera de su núcleo, en la vía entre Tocina y Villanueva del Río y Minas, existe una estación de tren hoy en desuso, en el barrio de El Carbonal, cerca de la antigua fábrica de cemento de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir.

Esta consta de un sencillo edificio para el apeadero, un par de casetillas para los aseos y un edificio auxiliar, posiblemente utilizado como muelle o vivienda. Relacionado con esta estación existe un estilizado puente de hierro que salva el Guadalquivir y está construido sobre pilares de fábrica.

Rótulo MZA 1920. Detalle de la chimenea mayor del conjunto del pozo nº 5. Minas de la Reunión. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JC Cazalla. Fuente: Los Colores de la Tierra. Minas de Sierra Morena. 2013

Rótulo MZA 1920. Detalle de la chimenea mayor del conjunto del pozo nº 5. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2013

Cultura

A lo largo de la historia la actividad minera ha condicionado la sociedad y la cultura del pueblo de Villanueva del Río y Minas; de forma que aunque el periodo industrial de esta zona comienza en 1831, con la introducción en esta cuenca de la primera máquina de vapor de la minería española, es realmente desde la compra por parte de la MZA, cuando sus gentes quedan absolutamente identificadas e imbuidas en sus modos de vida con la explotación minera.

Así, la población que vivió en las Minas de la Reunión entre los años 1875 y 1941 tuvo una relación especialmente estrecha con la compañía que las explotaba, ya que ésta ejerció durante sesenta y seis años un control absoluto sobre la vida económica y social de este pueblo minero.

Este control perduró en el tiempo en forma de legado hasta 1972, fecha del cierre oficial de las minas, habiendo llegado dicho legado hasta la actualidad.

De esta manera los villaroteños, -quienes gustan llamarse “mineros”- son el producto de una serie de actuaciones históricas no muy lejanas en el tiempo, emprendidas por la empresa que explotó su suelo y condicionó sus vidas, de forma que este poblado minero ha sido testimonio directo de la transformación de la sociedad española en el último siglo.

La MZA además de proporcionar viviendas a los empleados de la compañía, vino a hacerse cargo de todos los servicios de agua, alumbrado, sanidad, farmacia, escuelas y economato así como de la iglesia y el teatro-cine de la localidad.

Los servicios prestados por la compañía tienen relación, sin duda, con la demografía que esta población llegó a alcanzar, dado el alto número de trabajadores que demandaba la mina. Así este importante complejo industrial minero fue sostén de la economía de alrededor de diez mil habitantes entre 1940 y 1960, el mayor número de población de todos los asentamientos minero-ferroviarios de Andalucía en la historia industrial de los mismos.

Además puede decirse que existió un constante crecimiento desde las décadas finales del siglo XIX hasta la de 1960, situación que se invierte a partir de ese momento para iniciar una caída en la población, especialmente brusca en las dos décadas que van de 1960 hasta 1980, para ser más tenue hasta hoy, donde la población se mantiene, teniendo en la actualidad un censo de más de cinco mil habitantes.

En 1920, -según informe de la MZA- la compañía facilitaba vivienda gratuita a 6.481 empleados, y 567 mineros de la Reunión disfrutaban de casas arrendadas a precios reducidos. Dichas viviendas debían ser abandonadas al cese de la relación laboral, lo que explica la formación de ciertos barrios en el pueblo.

Antiguo Colegio Marista actual Ayuntamiento de Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2013.

Antiguo Colegio Marista actual Ayuntamiento de Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2013.

En cuanto a la enseñanza, la compañía ofrecía educación gratuita para los hijos de mineros y ferroviarios del pueblo hasta un nivel determinado. Ya en 1904 la MZA instruía a más de 300 hijos de mineros, según Memoria de la Compañía de ese año. Pero fue con la llegada de los Hermanos Maristas, en el primer cuarto del siglo XX, cuando se construye una escuela adecuada al número de niños de las Minas de la Reunión.

Esta orden de origen francés fue traída por la empresa y llegó por tanto antes a este pueblo que a Sevilla. El Colegio de los Hermanos Maristas, activo hasta 1977, ha visto pasar por sus aulas, muchas generaciones de niños y jóvenes, cuando la existencia de colegios en los pueblos de la comarca no era más que una remota utopía. En el caso de las Minas de la Reunión se va más allá atendiendo la enseñanza para niñas en un colegio propio.

La empresa además cuidaba de la salud de su personal en aras de su propia producción, de forma que se estableció un hospital adecuado a la elevada población y el número de mineros, así como a la siniestralidad derivada de la peligrosidad de los trabajos de la mina.

En la época de la compañía, además de los accidentes mineros propios, hubo de lucharse contra el paludismo, la enfermedad infecciosa más frecuente en estos núcleos, combatida -según un informe de la MZA-, con una política preventiva en la administración del medicamento adecuado (sulfato de quinina en píldoras), con la apertura de nuevos dispensarios médicos en las zonas más afectadas, la plantación de eucaliptos, y la instalación de mallas en las viviendas. El hospital estaba auxiliado por la farmacia de la empresa.

Además esta compañía fue pionera en otros abastecimientos, como el del agua y el de la luz, de forma que ya en la década de los años 20 algunos barrios como los del Centro y las Casas Nuevas tenían agua para consumo urbano; siendo todavía visibles en el pueblo algunas de las farolas de la época. El suministro de alimentos a la población quedaba garantizado con la existencia de dos Economatos.

En cuanto al transporte ha de ser mencionado el sistema de bonificaciones que para el uso del ferrocarril obtenían los trabajadores de la mina y sus familiares.

Casino Recreativo de Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2013

Casino Recreativo de Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2013

El ocio
El mantenimiento del ocio no quedó atrás ya que este se hacía necesario para unos trabajadores que se jugaban la vida a diario en unas largas y duras jornadas de trabajo. Así la MZA hubo de construir el teatro-cine a demanda de sus empleados. A él acudían cada año importantes compañías teatrales y circos desde Sevilla.

También existieron en el pueblo un cine de verano y tres casinos frecuentados según categorías laborales, quedando hoy en uso el Círculo Recreativo. Fueron además variadas, según testimonios gráficos, las fiestas y los eventos celebrados en este periodo: banquetes de confraternización entre franceses y españoles, fiestas de la banderita, desfiles del batallón infantil, concursos de billar, concursos de entibadores, partidos de futbol, o celebración anual del Carnaval y de la Feria.

A ello hay que sumar las fiestas religiosas de esta población, ligadas al sentimiento cristiano y a la fe de los trabajadores de la mina y de sus familiares: romería, procesión de semana santa, Corpus Christi y fiestas en honor a sus patronos Santa Bárbara y San Fernando.

Esta relación de la empresa con el pueblo llegó incluso a aspectos estéticos en el cuidado artístico del entorno urbano, apreciable en la categoría artística de los edificios comunitarios más importantes y en algunos de los privados. Digna de mención es la pensión por la cual el artista local Antonio García López (Pilongo) viajó a Madrid a mediados de la década de los años 20, becado por D. Juan Gómez Torga en nombre de la compañía MZA, para cursar estudios en los talleres del escultor sevillano Lorenzo Coullaut-Valera. Dicho artista tallaría tiempo después la imagen neobarroca de Santa Bárbara, patrona del pueblo.

Hoy, Villanueva del Río y Minas, gobernada en su ayuntamiento por el partido “Unión Minera”, pone sus miras en el desarrollo de industrias agroalimentarias, intentando subirse al carro de la llamada revolución hortofrutícola de la zona, que ha convertido al término municipal de Tocina-Los Rosales en el referente provincial con el establecimiento de varias sociedades agrarias de transformación.

En el caso de las Minas de la Reunión, su entorno material está protegido de una forma institucionalizada para preservarlo de peligros como el deterioro por el paso del tiempo o de actuaciones inadecuadas hacia los restos existentes, pero el patrimonio inmaterial producto de la época MZA debería ser recopilado, estudiado y protegido.

Santa Bárbara. Altar mayor. Iglesia de San Fernando. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2013.

Santa Bárbara. Altar mayor. Iglesia de San Fernando. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2013.

Religiosidad
Los actos religiosos se centralizan en la Iglesia de San Fernando, donde reside la imagen de la patrona del pueblo Santa Bárbara, y la del patrón San Fernando, además de los titulares de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y María Santísima de los Dolores. Estas últimas imágenes procesionan en semana santa desde 1942, siendo actualmente el Cristo portado por costaleras.

La Hermandad de Santa Bárbara celebra desde antiguo anual romería el último domingo de mayo, haciéndolo actualmente hacia los Arenales del Parroso. Tuvo primero ermita y destino en el Cerro de la Encarnación, estando la actual ermita en el barrio de San Fernando.

Otra fiesta en torno a Santa Bárbara tiene lugar cada 4 de diciembre, celebrándose en época minera el tradicional concurso de entibadores, que ha sido sustituido por el potaje minero en la plaza de España.

En cuanto a San Fernando, patrón de Villanueva del Río y Minas, hay que decir que desde la marcha de los Hermanos Maristas de la localidad, se tienen abandonadas las fiestas que se celebraban en su honor. Otras fiestas religiosas son las procesiones de la Pastora, del Corpus Christi y la fiesta en honor a Santiago. También destacable papel en el pueblo tiene el Convento de las Hermanas de la Cruz, fundado en 1937.

Fiestas
La Feria de Villanueva del Río y Minas comenzó celebrándose en mayo, al menos desde 1936, para posteriormente trasladarse a julio, en 1974.

El Carnaval se celebra en Las Minas desde muy antiguo, teniendo noticias del mismo ya en la década de los años 20 del pasado siglo. Posteriormente a pesar de su prohibición, las murgas siguieron congregándose, haciendo reír al pueblo con letras a veces pícaras a veces críticas y molestas para un régimen que, aunque algo permisivo, abortaba año tras año el espectáculo callejero que brindaban estas agrupaciones mineras.

La gastronomía
Destacar el potaje minero o Potaje de Santa Bárbara.

El deporte
La práctica del fútbol introducida por los ingleses en España en poblados mineros como el de Riotinto o el de Tharsis (ambos en Huelva), a finales del siglo XIX, tendría en las Minas de la Reunión su paralelo con la creación en 1925 del Minas Club de Fútbol.

Los encuentros futbolísticos sirvieron a veces como actos de solidaridad, éste es el caso del partido celebrado en 1969 contra el Sevilla F.C., que sirvió de homenaje a los mineros fallecidos en la explosión de 1969 y a beneficio de sus familias.

Remate de la fachada de los talleres del pozo nº 7. Minas de la Reunión. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Los Colores de la Tierra. Minas de Sierra Morena. 2013

Remate de la fachada de la nave de talleres del pozo nº 7. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Los Colores de la Tierra. Minas de Sierra Morena. 2013.

Datos históricos

La trayectoria y actividad del yacimiento hullero de Villanueva del Río y Minas, puede ser dividida en tres etapas históricas bien definidas, cuyas diferencias están relacionadas con los diferentes métodos de explotación, la existencia de técnicos especializados e inversiones adecuadas, y con los distintos destinos para el mineral obtenido.

  • ETAPA 0 (1621-1828).- Etapa de inicio. Comprende desde los orígenes de las labores mineras en la cuenca (1621), hasta la llamada “explotación vecinal”.
  • ETAPA 1 (1829-1874).-Primera fase industrializada. Comienza con la instalación de una máquina de vapor en 1831 por parte de la Compañía de Navegación del Guadalquivir y Canal Fernandino, propietaria de las minas desde 1829.
  • ETAPA 2 (1875-1941).-Segunda fase industrializada. Implantación en 1875 de la Compañía de Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (MZA), verdadera artífice del auténtico desarrollo productivo de esta cuenca, y protagonista única de la etapa que ha dado significación a las Minas de la Reunión.

Etapa Preindustrial
En la larga trayectoria de la primera etapa , los diversos explotadores de la cuenca minera, en realidad aportaron poco para la consolidación de una gran industria extractiva de hulla, como correspondía a un yacimiento de esta categoría.

Ello fue debido a los escasos recursos económicos con que contaban, y a la total ausencia en su laboreo del asesoramiento de técnicos mineros y de personal especializado en la profesión minera.

Los orígenes de la cuenca minera se remontan a la época de Felipe III, según figura en el Registro y Relación General de Minas de la Corona de Castilla por Tomás González en 1.621. Sin embargo, la explotación en esta época no ofrecía grandes rendimientos al explotarse sólo los filones superficiales y por la precariedad de las técnicas.

A partir del siglo XVIII la actividad extractiva del mineral de carbón no presenta una continuidad. Es a mediados de este siglo cuando se retoma el interés por esta actividad a cargo de Juan de Ledis, quien obtiene una concesión para extraer carbón, lo que no se lleva a cabo por la oposición activa de los vecinos por temor a perjuicios de salud.

En el último tercio del siglo XVIII, unos comerciantes de Sevilla y Cádiz establecen la Real Compañía de Minas de Villanueva, obteniendo en 1.771 la licencia de explotación a nombre de D. Antonio Aguirre, sin obstáculos y con grandes ventajas. Su actividad se alarga hasta quebrar en el año 1.789, por la deficiente mentalidad y escasos recursos materiales y humanos, a pesar de las favorables condiciones legales.

A partir de 1.789 se imponen unos fundamentos legales que liberalizan el beneficio del carbón. Este periodo supone el inicio de una nueva orientación en la actividad extractiva. La explotación se produce de forma mixta entre los vecinos y las iniciativas estatales, interesadas en el combustible para la Real Fundición de Artillería de Bronces y Real Maestranza de Artillería, a la que los arrendatarios de las concesiones debían pagar un canon que suponía una quinta parte de la producción (1796-1810).

Casa francesa. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2013.

Casa francesa. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2013.

Etapa industrial
En 1810 la toma de Sevilla por los franceses provoca la interrupción de la explotación, que se reanuda en 1815, concediéndose los privilegios de concesión, a partir de 1829, a la Compañía de Navegación del Guadalquivir y Canal Fernandino quien se hará con los derechos de explotación, siendo a cargo de esta empresa y en estas minas donde se instala de manera temprana en España (1831) una máquina de vapor.

Estas concesiones se localizaban en la zona occidental, en la margen derecha de la rivera del Huéznar y del arroyo Tamujoso y fueron alcanzando mayores extensiones. Desde 1830 se establecen varias empresas particulares en el lugar. Desde 1832 hasta 1836 va obteniendo concesiones la Compañía de Minas y Fábrica de Hierros del Pedroso, que instalará sus pozos en la margen oriental del Rivera del Huéznar. Estas concesiones serán vendidas a la Compañía de la Reunión en 1.840.

Pascual Madoz a mediados del siglo XIX nos ofrece en su Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de ultramar una interesante reseña sobre las minas de la Reunión en esta época: “….A la distancia de 1 legua, (de Villanueva del Río) entre N. y O., se hallan unas minas de carbón de piedra de superior calidad, que se benefician por diferentes compañías y vecinos del pueblo; en las que se trabajan por la compañía llamada de la Reunión, se han hecho varias casas para los empleados y operarios, almacén para pólvora y la magnífica obra de sillería, donde está colocada la máquina de vapor para extraer las aguas. Los carbones se conducen desde las minas al barranco del Guadalquivir, distancia 3/4 leguas, en caballerías, y desde allí se conducen por medio de barcos á Sevilla, excepto los que se llevan para la fábrica de hierro del Pedroso, que van a ella directamente y en carretas desde las minas….”

Más adelante, en 1858, una sociedad formada por Isaac Pererie -fundador de la Compañía del Norte- y la sociedad francesa Crédito Inmobiliario -que reunía la propiedad del ferrocarril Córdoba-Sevilla- adquiere las minas de La Reunión. Este hecho es el inicio de la nueva orientación que determinará el uso del mineral de carbón como combustible energético para la joven implantación del ferrocarril. De esta manera se favorece el impulso del transporte en detrimento de la industria. Esta sociedad introducirá en aquellas explotaciones sustanciales mejoras, siendo la más importante de todas ellas el sistema de desagüe, causa principal de todos los fracasos anteriores.

Teatro cine de la MZA en Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: Juan Manuel Cano. Fuente: Archivo particular del autor. 2008

Teatro cine de la MZA en Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: Juan Manuel Cano. Fuente: Archivo particular del autor. 2008

Etapa de la MZA
La gradual introducción en la cuenca de la empresa de la compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y a Alicante MZA, con la compra de las minas propiedad de Pereire en 1875, y las de la Compañía del Guadalquivir en 1882, convertirán a la MZA en la propietaria de la práctica totalidad de las minas de Villanueva del Río y Minas, produciéndose como consecuencia un aumento en la demanda de carbón. Parte del capital de MZA es francés, por lo que se introducen en la zona intereses extranjeros. El periodo 1875-1941 supone la etapa más importante y de mayor esplendor de las Minas de la Reunión.

La Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y a Alicante nació en el año 1856. Su origen se remontaba a la alianza empresarial entre José Salamanca y la Sociedad Española Mercantil e Industrial (SEMI) que impulsaba el grupo Rothschild. La nueva compañía ferroviaria, conocida por las siglas MZA, se hizo cargo de la concesión de la línea de Madrid a Zaragoza, a la que unió la línea ya en construcción de Madrid a Alicante. A partir de este momento inicia un proceso expansivo que se centraría con preferencia en las zonas centro, sur y este de la Península Ibérica. A partir de 1875, la Compañía ampliaba la red mediante la anexión de otras compañías de ferrocarriles que se encuentran en explotación, con la absorción de las líneas de Córdoba a Sevilla, Sevilla a Huelva, Ciudad Real a Badajoz, Ciudad Real a Madrid, Mérida a Sevilla y Aranjuez a Cuenca.

El interés de la recién creada empresa MZA por los carbones de Villanueva pronto se manifestó, ya que eran de una importancia vital para el abastecimiento de combustible de sus ferrocarriles, que hasta ese momento se nutrían de carbones extranjeros, salvo una pequeña cantidad proveniente de las minas de Belmez y Espiel. Posiblemente, los constantes problemas que surgían entre estos centros mineros y la Compañía MZA serían un factor determinante en la adquisición del grupo minero de La Reunión, en 1875. Se pagaron por ellas 900.000 francos franceses.

La adquisición de este grupo minero fue solo el primer paso. Ese mismo año fueron adquiridas también a la Compañía de Minas y Fábricas de Hierros y Aceros de El Pedroso, las minas de Montalvo. Solo quedaron fuera del control de la poderosa sociedad un pequeño grupo de concesiones que la Compañía del Guadalquivir había explotado. Pequeñas pero muy bien reconocidas, cuyas reservas estaban evaluadas en más de dos millones de toneladas. Tras intentar vencer todo tipo de dificultades, sobre todo las de índole económico (el endeudamiento superaba los tres millones de reales), la Compañía del Guadalquivir acabó por vender sus propiedades en 1881, recibiendo por todas sus minas e instalaciones dos millones de pesetas. De este modo, la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante se convirtió en la dueña absoluta de toda la cuenca.

En años sucesivos, la MZA introdujo grandes mejoras en los procesos de extracción, modernizó los sistemas de iluminación, ventilación, fortificación y transporte, procedió a la apertura de 11 nuevos pozos (el primero sería el pozo Confianza, abierto en 1875, y el último el nº 11, perforado en 1934 como pozo de ventilación). En definitiva, la MZA adaptó sus explotaciones a las exigencias de la minería moderna, dándole la mayor rentabilidad y racionalidad a todas sus minas. Ya en el siglo XX, durante el primer tercio la producción anual del carbón se mantuvo en unas 200.000 t. anuales.

El 8 de Marzo de 1.939 la compañía MZA fue nacionalizada por ley. El 1 de Febrero de 1941 entraría en vigor la nueva Ley de Bases de Ordenación Ferroviaria y Transporte por Carretera, en la que se disponía el pase a favor del Estado de todos los ferrocarriles de ancho normal de vía, y la consiguiente creación de la Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles, más conocida como RENFE, quien a partir de ese momento sería la administradora de las minas. En 1947 se hizo cargo de las mismas la Comisión Administradora de los Valores Ferroviarios del Estado, entidad dependiente del Ministerio de Hacienda, quien se encargó a partir de 1972 de dirigir el proceso de liquidación y cierre de las minas. La RENFE administró la mina de 1969 a 1972, año en la que se cerró, pero había dejado de adquirir el carbón de La Reunión en 1968. El 28 de febrero de 1986, RENFE vende sus propiedades a la Oficina Liquidadora de los Valores del Estado.

La muerte de estas históricas minas era solo cuestión de tiempo. Sus últimos propietarios decidieron su cierre por crisis en el sector, ya que era notable la falta de rentabilidad, ante la escasez de demanda por la reconversión a diesel de las máquinas tractoras de los ferrocarriles, lo que provoca que desde 1950 la producción comience a reducirse. Posteriormente, hubo trabajos a cielo abierto que dieron lugar al abandono definitivo de la cuenca.

Aunque la compañía desapareció oficialmente en 1941 al ser integrada en RENFE, son numerosas las estaciones en España que mantienen su estructura y empleo originales de la época de MZA, citando casos como la Campo Sepulcro, en Zaragoza, la de Aranjuez, la Estación de Barcelona-Término, la de Portbou, la de Murcia, la de Cartagena, o la Estación de Atocha, mientras que otras se han mantenido en su estructura pero han perdido su uso ferroviario, caso de la Estación de Plaza de Armas en Sevilla.

Casa máquina y cabria del conjunto del pozo nº 5. Minas de la Reunión. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JC Cazalla. Fuente: Los Colores de la Tierra. Minas de Sierra Morena. 2013

Casa máquina y cabria del conjunto del pozo nº 5. Minas de la Reunión. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JC Cazalla. Fuente: Los Colores de la Tierra. Minas de Sierra Morena. 2013

Hito Histórico. La mayor catástrofe minera de España
Ocurrida en la madrugada del día 28 de abril de 1904 en las minas de La Reunión, tuvo un balance final de sesenta y tres muertos y numerosos heridos. Teniendo en cuenta el elevado número de víctimas mortales, se trataría del mayor accidente minero ocurrido en España. Es sin embargo un acontecimiento prácticamente desconocido, siendo los diarios de la época la mayor fuente documental, y al que la memoria histórica aún le debe algún tipo de reconocimiento.

La tragedia tuvo lugar en el pozo nº 5, en una planta situada a 250 metros de profundidad. La ventilación artificial en las galerías empezadas estaba a cargo de un muchacho de corta edad. Este se fatigó, posiblemente durmiéndose y descuidó el trabajo, dejando de funcionar el ventilador. En un instante se acumuló el gas grisú. Al despertar, abrió su lámpara para encender un cigarrillo, provocando la fatal deflagración. Se produjo una explosión tan sorda que no la oyeron fuera de la mina, ni siquiera los empleados del pozo maestro, ni aún el capataz que trabaja más cerca. La fuerte explosión hubiera incendiado las maderas de la entibación y la capa carbonífera. Se supone que solamente causó el desplome del cruce de las galerías, obturando la en que trabajaban las víctimas y en la que se incendió el polvo de carbón que se halla en suspensión en el aire. El fuego consumió el oxígeno y determinó la asfixia de los obreros. La ola de fuego recorrió los lugares donde se trabaja, produciendo todo el desastre.

En un intento por paliar la terrible situación de desamparo en que quedaban heridos, viudas y huérfanos, y posiblemente también para suavizar en la medida de lo posible la mala imagen que el monarca había dado al no querer desplazarse al lugar de la tragedia, y a iniciativa de un grupo de diputados y periodistas, se abrió una Suscripción Real, que alcanzó la suma de 15.155 pesetas, las cuales fueron repartidas entre las familias afectadas por la desgracia.

A consecuencia de este trágico accidente, los obreros se pusieron en huelga el día 6 de mayo de 1904. El paro se prolongaría hasta el día 26 de ese mismo mes, al aceptar la empresa y gobierno discutir las reivindicaciones de los trabajadores, basadas casi exclusivamente en la reducción de la jornada laboral a ocho horas de trabajo en interior y de nueve en exterior. Hasta esa fecha, la jornada de trabajo española no tenía tope alguno, salvo para las mujeres y los niños, por lo que la de los mineros solía ser de diez horas (once horas y media de presencia en la mina).

Los accidentes seguirían produciéndose en estas minas, pese a no ser excesivamente peligrosas. En 1959, serían dieciséis los fallecidos a causa de una explosión de grisú. En 1967, tres mineros morirían al ser sepultados por un hundimiento entre las plantas 15 y 16 del pozo nº 4. Dos años más tarde, serían ocho los mineros muertos al producirse otra explosión de grisú en el mismo pozo.

Vivienda del Ingeniero jefe I. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2013.

Vivienda del Ingeniero jefe I. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2013.

Personajes destacados
Los primeros directivos, siempre de nacionalidad francesa, que pusieron en marcha la minería contemporánea de Villanueva del Río y Minas fueron: Edmund Thiery Duval, primer Ingeniero Jefe de Minas de la Reunión entre 1875 y 1897, que estudió en la Escuela de Minas de París; Paul Evard, Ingeniero Jefe entre 1901 y 1914 y Alexandre Tombeline Lamaret, que ostentó la dirección entre 1914 y 1931 y que también se había formado como ingeniero en la Escuela de Minas de París.

La labor de Edmund Thiery, altamente productiva, consistió en unificar las labores subterráneas de antiguos concesionarios, así como la creación de nuevos pozos y la construcción de las nuevas instalaciones industriales. Pero además se elaboró bajo su dirección el llamado “mapa Thiery” (1886) inestimable documento cartográfico de las Minas de la Reunión.

Por último, Don Juan Gómez Torga (1872-1931), Ingeniero Jefe de la Compañía de los Ferrocarriles de MZA, va a ser la excepción española en la dirección de la empresa. Asumirá la jefatura también desde 1914 a 1931, coincidiendo con la época de la consolidación de la comunidad. Con Thiéry es el otro gran constructor de esta localidad, y a su cargo se puede reseñar una importante labor urbanística, como la construcción de viviendas y equipamientos que dibujaran la actual fisonomía del pueblo, y los mayores promedios anuales de producción y ocupación de mano de obra.

 

Chimenea del pozo nº 4 y base de hormigón que ciega la boca del pozo. Minas de la Reunión. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Los Colores de la Tierra. Minas de Sierra Morena. 2013

Chimenea del pozo nº 4 y base de hormigón que ciega la boca del pozo. Minas de la Reunión. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Los Colores de la Tierra. Minas de Sierra Morena. 2013

Otros datos

Titularidad actual Pública dentro de la delimitación del conjunto histórico de las Minas de la Reunión y privada en el pozo nº 7 y en la Corta de San Fernando.

Titularidad histórica
1621-1649 Corona de Castilla (Felipe III)

1650-1770. Juan de Ledis

1771- 1795. Real Compañía de Minas de Villanueva (D. A. Aguirre)

1796-1828 Explotación vecinal

1829-1874 Concesiones coetáneas según zonas

1829-Compañía de Navegación del Guadalquivir y Canal Fernandino

1832- Compañía de Minas y Fábrica de Hierros del Pedroso

1840- Compañía de la Reunión

1858- Sociedad de Isaac Pererie y la soc. francesa Crédito Inmobiliario

1875- Compañía de los ferrocarriles de MZA

1941- RENFE

1972- Cierre

1986- Oficina Liquidadora de los Valores del Estado

Uso actual Las Minas de la Reunión no tienen actividad en la actualidad. Tanto los pozos subterráneos del núcleo urbano, como la corta a cielo abierto en la zona de San Fernando han cesado en su actividad desde el tercer cuarto del siglo XX, y finales del mismo, respectivamente.

Las instalaciones industriales se encuentran protegidas y cuidadas, y la corta ha sido inundada. Según el Catastro Minero, en la actualidad existe una concesión directa de explotación situada en el Cerro del Caballo, solicitada a principios de 2004, por el Ayuntamiento de Villanueva del Río y Minas.

Se mantienen poblados todos los barrios de origen minero en Villanueva del Río y Minas, y la mayoría de los edificios comunitarios y privados de la época han sido felizmente rehabilitados. El ferrocarril continúa en uso, con estación en el pueblo, en su trayecto Sevilla-Mérida; no así el tramo minero interno, que conectaba los principales pozos del conjunto histórico, ni el apeadero de El Carbonal.

En cambio, hay que reseñar el actual uso lúdico que se hace de esta zona, puesto que el conjunto histórico, su entorno inmediato, la ribera del Hueznar, y las próximas ruinas de Mulva-Munigua sirven como recorrido de muchas y variadas actividades al aire libre, como rutas a caballo, de senderismo, cicloturismo, pesca o escalada, y también de algunas pruebas deportivas de carácter local y regional: triatlón, piragüismo, ciclismo, o concentraciones de motos.

Esto convierte la zona en un magnífico ejemplo de cómo los poblados y explotaciones mineras pueden ser fuente de recursos del turismo rural. En este sentido es digna de mención la utilización, a partir de este año, del pozo nº 5 como sede de la Feria de la Caza, Pesca y Gastronomía de Villanueva del Río y Minas.

Visitas Régimen de visita libre.

Protección jurídica Protegido por su Declaración como Bien de Interés Cultural el Conjunto histórico de las Minas de la Reunión (Decreto 35/2002 de 5 de febrero). Quedan fuera el pozo nº 7 y el lago de la Corta de San Fernando.

Participación social Muy alta. Es muy notable el grado de implicación y valoración de la población de Villanueva del Río y Minas hacia el conjunto histórico minero de las Minas de la Reunión.

Estado de conservación Bueno

Integridad Alta

Degradación ambiental Baja

Enlaces

Villanueva del Río y Minas. Sistema de Información Multiterritorial de Andalucía.

Minas de la Reunión. Plataforma Digital de los Paisajes Mineros Españoles.

Catastro minero

Cerámica artística de Villanueva del Rio y Minas

Villanueva del Río y Minas. Guía digital del Patrimonio Cultural.

LARA MARTÍN, José Manuel. Villanueva del Río y Minas. En Panoramio [10/10/2014]

Detalle de la portada. Iglesia de San Fernando. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2013.

Detalle de la portada. Iglesia de San Fernando. Villanueva del Río y Minas, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2013.

Bibliografía

Documentación Técnica
RESOLUCIÓN de 7 de abril de 1988, de la Dirección General de Bienes Culturales de la Consejería de Cultura, por la que se acuerda tener por incoado expediente de declaración de conjunto histórico, como Bien de Interés Cultural, a favor de las Minas de la Reunión, en Villanueva del Río y Minas (Sevilla). Organismo: Consejería de Cultura. (Boletín número 37 de 13/5/1988 Sección: Otras disposiciones).

DECRETO 35/2002, de 5 de febrero, por el que se declara Bien de Interés Cultural, con la categoría de Conjunto Histórico, las Minas de la Reunión, sitas en Villanueva del Río y Minas (Sevilla). Organismo: Consejería de Cultura. (Boletín número 28 de 07/03/2002 Sección: Otras disposiciones).

Libros

BECERRA, J.M. (Dir.): Minas de La Reunión: informe-diagnóstico del Conjunto Histórico. Sevilla: Dirección General de Urbanismo. Consejería de Obras Públicas y Transporte. Junta de Andalucía y Excmo. Ayuntamiento de Villanueva del Río y Minas, 1992.

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GARCÍA MATEO, J.L. (Dir), JIMÉNEZ VEGA, M. y CUÉLLAR VILLAR, D.: Inventario de puentes ferroviarios de España. Madrid: Fundación de los Ferrocarriles Españoles y Ediciones Doce Calles, 2004.

TOMÁS GARCÍA, L.J.: La Minería sevillana del carbón. Minas de La Reunión y la Compañía de los Ferrocarriles de M.Z.A. Sevilla: Diputación Provincial de Sevilla, 1991.

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SOBRINO SIMAL, J.: La arquitectura de la industria en Andalucía. David Pérez de Villar Bosch, 1998.

VV. AA.: Guía artística de Sevilla y su provincia. Tomo II. Sevilla: Fundación Manuel Lara y Diputación Provincial de Sevilla, 2004.

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Información Documental

Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico. Registro Andaluz de Arquitectura Contemporánea. Provincia de Sevilla. Conjunto de la Mina, 2007.

Archivo Central de la Consejería de Obras Públicas y Transportes, Dirección General de Arquitectura y Vivienda. Inventario de Cementerios de Andalucía.

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BLÁZQUEZ, J. V.; SÁNCHEZ, F. J.: Villanueva del Río y Minas: de conjunto histórico a parque minero, en Primeras Jornadas Ibéricas del Patrimonio Industrial y de la Obra Pública (Sevilla-Motril, 1990), Sevilla, 1994.

SOBRINO SIMAL, J.: El complejo minero de Villanueva del Río y Minas. El patrimonio industrial de Andalucía, en Jornadas Europeas de Patrimonio, 2001. Separata. Gabinete Pedagógico de Bellas Artes. Consejería de Cultura. Junta de Andalucía, 2001.

GARCIA-LOYGORRI, A. y ORTUÑO, M.G.: Estudio Geológico de la Cuenca Carbonífera de Villanueva del Río y Minas (Sevilla), en Actas de las III Jornadas Nacionales de Minería y Metalurgia. Gijón, 1969.

Revistas

CORREAL, F. Los mineros jugaban al tenis. En Diario de Sevilla.es

CUÉLLAR VILLAR, D.; JIMÉNEZ VEGA, M.; LUIS ROLDÁN, E.; y POLO MURIEL, F.: Los poblados ferroviarios en España: historia y patrimonio. Patrimonio Cultural y Derecho, nº 7, 2003.

CUÉLLAR VILLAR, D.; JIMÉNEZ VEGA, M.; y POLO MURIEL, F.: Les villages ferroviaires en Espagne: un mode de vie aux côtés du chemin de fer. Revue d’Histoire des Chemins de Fer, nº 31, automne, 2004.

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Historia del ferrocarril en Extremadura. La línea Mérida a Sevilla I y II. Urbanity.es.

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