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MINAS DE SIERRA MORENA: los colores de la Tierra es un proyecto de Eiffel Lab financiado por el Ministerio de Educación Cultura y Deporte.
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Casino minero de Tharsis en Alosno, Huelva. Autor: Juan Manuel Cano Sanchiz. Fuente: Archivo particular del autor. 2008Ocio y folclore

El ocio es un elemento muy presente en el tiempo libre del minero, que vive con la sensación constante de que cada día puede ser el último. En el caso de los solteros, la disponibilidad de dinero y la ausencia de cargas familiares o responsabilidades de hogar aumentó el consumo de actividades de entretenimiento. En los poblados mineros se disponía, además, de las instalaciones recreativas promocionadas por el capital. Por otro lado, el ocio fue a menudo un lugar de encuentro para las poblaciones local y foránea, y también un rasgo distintivo de los pueblos mineros respecto a su territorio.

Casinos
En Sierra Morena el casino fue, con frecuencia, el marco para el ocio “moralmente saludable” del minero, frente a ventorrillos, cafés-cantantes o prostíbulos. En cierta manera, muchos se crearon para tratar de poner coto al ambiente de vicio reinante en los campamentos. En el casino de Tharsis (Huelva), por ejemplo, estaba prohibido jugar por dinero, y sólo se permitía apostar el importe de las consumiciones. En ocasiones, como en Riotinto (Huelva), estos círculos recreativos fueron construidos por la propia compañía, que pretendía con ello ejercer cierto control sobre la cantidad de alcohol consumida por sus trabajadores, entre otros objetivos.

Los casinos, muy habituales en las minas onubenses, también aparecen en otros enclaves mineros de Sierra Morena: Peñarroya (Córdoba), Villanueva del Río y Minas (Sevilla), etc. En ellos, los asociados disponían de buenas bibliotecas, salones de baile y salas de juego y tertulia, sin olvidar los espacios para comer, beber y discutir. En definitiva, todo lo necesario para desarrollar sus aptitudes sociales.
 
 
Verbena en el casino minero de Corrales. Fuente: Archivo del Ayuntamiento de Aljaraque.Fiestas y tradiciones
Muchas de las fiestas y actividades lúdicas de las comunidades mineras están en relación con el mundo del trabajo o de las creencias religiosas. Hubo otras, en cambio, de carácter eminentemente lúdico, aunque frecuentemente enlazadas de algún modo con los dos ámbitos mencionados.

Bailes
Los bailes gozaron de una cálida acogida en las comunidades mineras. Los dedicados a Santa Bárbara fueron especialmente populares entre todas las clases sociales. Destaca el Baile de los Peritos, celebrado por los estudiantes de la Escuela de Minas de Belmez (Córdoba) y famoso por su carácter animado y desenfadado; así como el organizado por la SMMP para sus altos cargos en el Círculo Franco-Español, mucho más refinado. En los pueblos de Sierra Morena siguen vivas, además, muchas fiestas ya celebradas por los habitantes de los enclaves mineros durante su etapa productiva, caso de la verbena de la Plaza del Casino de Corrales (Huelva).

Carnaval
El carnaval es una actividad muy común en los pueblos de Sierra Morena. Aun cuando no se trata de una fiesta exclusiva de aquéllos con tradición minera, algunos enclaves desarrollaron una forma particular de vivir esta fiesta, como ilustra La Zarza (Huelva) con su entierro de la pirita.

Concurso de entibadores en Peñarroya-Pueblonuevo, Córdoba. Fuente: Infoguadiato.comConcurso de entibadores
Los concursos de entibadores, celebrados frecuentemente el día de Santa Bárbara y aún vigentes en muchos pueblos, constituyen una de las actividades más características del ocio minero.

Los participantes, agrupados en parejas, compiten por construir el mejor cuadro: se valora la calidad de la estructura, no el tiempo de su ejecución; lo contrario sería una temeridad.

Por su parte, la comunidad extranjera trajo consigo sus propias tradiciones y sistemas de socialización. Los ingleses, por ejemplo, importaron a España el té de las 5 pm, para los adultos, y los boy scouts, para los niños.

Sede del club inglés de Bella Vista en Minas de Riotinto, Huelva. Autor: Juan Manuel Cano Sanchiz. 2009Club inglés de Bella Vista
En Riotinto, el escenario por excelencia para el ocio de la comunidad británica fue el Club Inglés de Bella Vista (hubo otros: en La Zarza, p. ej.), marco de sus reuniones civiles y políticas más importantes. El salón del Club acogió numerosos bailes, a veces de disfraces: de Fin de Año, de Carnaval, de apertura y clausura de la temporada de verano (todavía se celebra), etc. También otros actos sociales de la comunidad británica, como las puestas de largo, los cumpleaños, los bautizos e iniciaciones en la religión presbiteriana -o, ya en época española, las primeras comuniones- y las bodas.

El Club estaba asimismo provisto de una sala de lectura dotada con volúmenes en inglés y en castellano, si bien la principal lectura fue la prensa británica (para los caballeros), y las revistas de moda y corazón (por parte de las señoras). También hubo lugar para la pintura, la música y el teatro.

A pesar de lo dicho, el Club Inglés de Bella Vista fue básicamente una institución consagrada al deporte. En cualquier caso, su legado cultural sigue vivo a través de la Sociedad Club Inglés de Bella Vista, que años después de la marcha de los ingleses mantiene parte de sus tradiciones: Father Christmas, baile de Fin de Año, juego del billar (en una mesa traída de Londres en 1880) y del tenis, etc.
 
 
Equipo de fútbol del poblado minero de Corrales, Huelva. Fuente: Archivo del Ayuntamiento de Aljaraque.Deporte
Las cuencas mineras españolas, especialmente aquellas explotadas por capital extranjero, funcionaron como puerta de entrada al país de un buen número de deportes. Algunos se extendieron con espectacular rapidez hasta alcanzar una popularidad prácticamente absoluta, caso del fútbol. Fueron los británicos desplazados a las minas andaluzas -parece que Tharsis pudo ser la cuna del fútbol español- quienes introdujeron esta práctica deportiva en la Península Ibérica: el primer partido oficial que se jugó en España tuvo lugar el 8 de marzo de 1890 y enfrentó, en el Hipódromo de la Sociedad de Carreras de Caballos de Sevilla, a Sevilla Football Club y Huelva Recreation Club, con resultado favorable de 2-0 para el equipo local; el vice-cónsul británico en Sevilla hizo las veces de árbitro.

Campo de fútbol de Corrales (Huelva). Autora: Elena Molero. Fuente: Archivo particular de la autora. 2011El Club Inglés de Bella Vista contribuyó de manera efectiva y pionera a la difusión de los deportes (británicos y de otras procedencias) en Riotinto y, por extensión, en otras zonas del sur peninsular. Junto con el fútbol, la comunidad inglesa empleó su tiempo libre en practicar tenis, billar, squash, cricket, croquet, bádminton, polo y golf. En Riotinto hubo cabida incluso para el recreo náutico, utilizándose para ello el Dique del Zumajo. En un primer momento, estos deportes estuvieron más o menos restringidos a la colonia británica, aunque pronto se generalizaron en el resto de la población, especialmente el fútbol, el billar, el golf y el tenis.

Los deportes de tradición inglesa fueron, tal vez, los que más se extendieron por los poblados mineros. En Peñarroya, por ejemplo, también se jugaba al fútbol -se construyó un estadio con capacidad para 4.000 espectadores-, aunque en aquel lugar el baloncesto gozó de una popularidad que se ha mantenido hasta nuestros días.
 
 
Banda de música del poblado minero de Corrales en Aljaraque, Huelva. Fuente: Archivo del Ayuntamiento de AljaraqueMúsica y otras manifestaciones artísticas
En los poblados mineros más desarrollados la oferta cultural a menudo se vio completada con teatro y, ya en el siglo XX, cine, en muchos casos actividades promocionadas por las compañías y alojadas en edificios de su propiedad. Belmez contó con cines de verano y de invierno (este último recientemente reconvertido en supermercado), mientras que los mineros de Corrales disfrutaron de un espléndido Teatro-Cinema. También los peñarriblenses pudieron consumir parte de su tiempo libre en el teatro o en alguno de los cuatro cines que llegaron a estar abiertos simultáneamente, algo de lo que ya no pueden presumir. Además, Peñarroya llegó a convertirse en un escenario de relevancia en el panorama nacional y a recibir a artistas del calado de Lola Flores. Otras veces fueron los propios mineros quienes hicieron de actores. Así ocurría en el Salón-Teatro ubicado junto al Barrio del Norte de Cerro Muriano (Córdoba), donde la sociedad Juventud Recreativa ofrecía representaciones teatrales los domingos y días festivos.

Por otro lado, la minería en Sierra Morena ha tenido su propia banda sonora -piénsese, por ejemplo, en el Cante de Santa Bárbara de San Nicolás del Puerto, o en la Canción del Carbón de Casariche, ambas en la provincia de Sevilla-, un hilo musical variado en cuanto a estilo, pero de temática recurrente. La música estuvo presente tanto en los ambientes proletarios como en la alta sociedad al cargo de las minas, aunque con ciertas diferencias.
Bandas musicales

Las bandas musicales han sido un elemento muy común en la cultura popular española, como puede apreciarse en los abundantes quioscos de música conservados por todo el país. Sin embargo, existen casos en los que pueden asociarse a la actividad minera, e incluso ligarse a la tradición británica de la brass band. En este sentido, destaca la banda constituida en La Zarza en 1917 al amparo de la Tharsis Sulphur & Copper Co. El capital británico no sólo financió esta agrupación musical -otorgando, además, ciertos privilegios a sus integrantes- sino que la incorporó a sus propios protocolos. La banda de La Zarza, un activo muy importante en las actividades socioculturales del pueblo, ha sobrevivido al cese de la minería y hoy se mantiene en la antigua oficina de pagos de la compañía.

Flamenco
Si un estilo musical tuvo arraigo entre los mineros del sur peninsular fue el flamenco, tal vez el vehículo más apropiado para canalizar y proyectar sus emociones. Los Cantes de Minas, originarios de las comarcas mineras del sudeste peninsular, viajaron con los mineros a otras explotaciones, lo que contribuyó a diversificar el flamenco minero y a enriquecerlo con nuevas formas y matices: fandangos, tarantas y tarantos en Almería; cartageneras, tarantas, mineras, fandangos mineros, levanticas y murcianas en Muricia; tarantas de Jaén; fandangos en Huelva; etc.

Estos cantes muestran en sus letras el sentir de los mineros -sus miedos, sus creencias, sus anhelos, sus pasiones…- y el ambiente en el que desarrollaron sus actividades. Entre los temas más habituales destacan la alusión a la oscuridad, el frío y la muerte. Es una característica común su tono general de amargura y tristeza, a veces subrayada por la soledad del obrero en el interior de la mina. Sentimientos que a menudo son catalizados por la fe. También se canta al amor, a menudo desde la perspectiva pesimista de la viuda o la madre; y a la violencia. No faltan en estas letras argumentos más mundanos, como la diversión encontrada por los mineros en los locales de ocio.

El cante minero salió de los pozos para instalarse en las tabernas, los ventorrillos y, sobre todo, los cafés-cantantes, lugares en los que convivió con el juego, la bebida y la prostitución. Estos factores favorecieron su desprestigio inicial y evolución como subcultura, hasta su popularización y llegada a los teatros y artistas profesionales, ya avanzado el siglo XX. Consolidado como una manifestación cultural genuina y distintiva, el cante minero sigue vivo en Sierra Morena, latiendo con fuerza cada año en citas tan relevantes como el Concurso Nacional de Tarantas de Linares (Jaén).

“De qué le sirve al minero
el talento y el sentío,
si allá en el fondo de la mina
parte la piedra blanda y dura
y, sin temerle al peligro,
labra su sepultura”
Taranta de Linares (TORRES 2011)

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