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MINAS DE SIERRA MORENA: los colores de la Tierra es un proyecto de Eiffel Lab financiado por el Ministerio de Educación Cultura y Deporte.
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Paisaje de Cerro del Hierro (Sevilla). Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. 2013

La vegetación de Sierra Morena

La vegetación en Sierra Morena se resume en las variaciones de una formación potencial general, el bosque de quercíneas (encinas, alcornoques, robles y quejigos), a partir del cual, ya sea por adaptación o por regresión, se generan distintas formaciones vegetales. La más exitosa de ellas es la dehesa, que también en sus distintas versiones, es capaz de conservar parte de la diversidad específica y funciones ecológicas del bosque de quercíneas de un modo sostenible y recuperable. Otras formaciones vegetales son las ligadas a los cauces, los matorrales desarbolados, los pastizales, y la combinación entre todas ellas.

En este apartado, a partir del concepto de vegetación potencial, trataremos la definición biogeográfica y bioclimática de Sierra Morena así como las series de vegetación que se dan para determinar la vegetación actual de este territorio.
 

Bosque de galería del Huéznar, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2013Vegetación potencial
“Comunidad estable que existiría en un área como consecuencia de la sucesión geobotánica progresiva si el hombre dejase de influir y alterar los ecosistemas naturales”.
Vegetación potencial. Rivas Martínez (1987)

Estas comunidades vegetales potenciales responden a un modelo mínimamente alterado de la mano del hombre y se encuentran completamente adaptadas a la climatología y naturaleza del suelo de la zona por lo que tienen un mayor interés ecológico y ambiental. Es en ello en lo que estriba el interés de su estudio.
 

Biogeografía
La biogeografía se ocupa de la distribución de los seres vivos sobre la superficie terrestre, así como de las causas que originan esta distribución. Se establecen divisiones territoriales basadas en la existencia de determinadas especies, que se agrupan en categorías en función del grado de afinidad que exista entre ellos.

Los grandes rangos jerárquicos son el reino, región, provincia y sector, con lo que la zona de estudio quedaría definida de la siguiente forma (según Rivas Martínez, 1994):

Reino Holártico /Región Mediterránea/Subregión Mediterránea Occidental/Provincia Luso-Extremadurense/Sector Mariánico-Monchiquense

La provincia Luso-Extremadurense ocupa la mayor parte del sur y oeste peninsular, que coincide con la parte baja de las cuencas de los ríos Tajo y Guadiana. El sector Mariánico-Monchiquense abarca una extensión muy considerable en el norte y oeste de Andalucía, concretamente en el norte de las provincias de Jaén, Córdoba y Sevilla, y centro y norte de Huelva, en lo que se conoce fisiográficamente como Sierra Morena.
 

Bioclimatología
Por otra parte, en la zona de estudio, están presentes los pisos Termo y Mesomediterráneos. Los pisos bioclimáticos son los tipos de ecosistemas que se suceden en una zonación altitudinal o latitudinal, en la práctica se delimitan en función de los factores climáticos y de las comunidades vegetales cambiantes.

El piso termomediterráneo se caracteriza por unas temperaturas medias anuales de 17-19ºC; y del mes más frío: máximas de 14-18ºC y mínimas de 4-10ºC; mientras que el piso Mesomediterráneo presenta íntervalos más bajos: media anual 13-17ºC, máximas del mes más frío 8-13ºC y mínimas del mismo mes -1-5ºC. El índice de termicidad es el mismo para ambas 350-470.

Dentro de los pisos bioclimáticos descritos, en Sierra Morena se dan las siguientes series de vegetación.
 

Series de vegetación
“Conjunto de formaciones vegetales relacionadas, en las cuales se incluyen todas las etapas de sustitución y degradación de una formación considerada como cabecera de serie, generalmente arbórea y que constituiría la vegetación potencial del territorio”.

Unido al término de vegetación potencial, que ya hemos citado anteriormente, aparece el de series de vegetación. En su diversidad se aprecia como la variedad morfogenética de Sierra Morena, a pesar de su relieve aparentemente monótono, y su posición elevada respecto al valle termófilo del Guadalquivir, hace que las formaciones vegetales óptimas posean mezclas (faciaciones) constantes a través de las que transitan entre distintos ambientes térmicos (termo meso) o edáficos (básico, ácido, duro, suelto, etc).

La vegetación potencial dominante en este territorio corresponde a encinares silicícolas, sobre todo mesomediterráneos (PbQr, PbQr.t), siendo muy menor su representación en el caso termomediterráneo (McQr), circunscrito a esta escala de análisis regional, a la región centro sur del Andévalo, en el extremo suroeste de Sierra Morena. También poseen una menor presencia los alcornocales mesomediterráneos (SaQs), restringidos a los enclaves de suelos más húmedos, frescos y sueltos.

Además de estas series de vegetación climatófilas, destaca en Sierra Morena la presencia de la geoserie edafohigrófila meso-termomediterránea mediterráneo-iberoatlántica silicícola (EH7), que aparece asociada a las riberas de cursos de agua y a otras zonas húmedas estancada.

En las series de vegetación climatófilas se suelen tener en cuenta factores como topografía, materiales geológicos, suelos, ombrotipos, termotipos y biogeografía. Sin embargo, en las series edafohigrófila hay que añadir además la difícil cuantificación de factores muy variables en un corto espacio, tales como el tamaño de los sedimentos en las que se desarrollan, el nivel freático, la frecuencia de avenidas o estiajes, así como los azares de la enorme acción antrópica que sufren.
 

Vegetación actual
A continuación se realiza una descripción de la vegetación que se desarrolla en Sierra Morena. Dicha descripción agrupa las diferentes comunidades según el uso que se le ha dado a la tierra, es decir, según si han sido vinculadas a algún tipo de aprovechamiento o son formaciones naturales no transformadas. De este modo, la vegetación queda clasificada en cultivos, formaciones arboladas, de matorral, pastizales y riparia.

Cada grupo a su vez se divide en subgrupos según características generales comunes. Dentro de cada uno de estos subgrupos se han detallado las comunidades que albergan, indicando las especies que integran dicha comunidad así como los valores ecológicos grupales o individuales a destacar.
 
Entorno adehesado de la Mina La Jayona en Fuente del Arco, Badajoz. Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2012Cultivos
Las zonas cultivadas corresponden a las superficies transformadas para la actividad agraria y comprenden todo un conjunto de acciones humanas que transforma el medio ambiente natural, con el fin de hacerlo más apto para el crecimiento de las siembras. Dentro de este grupo se encuentran los cultivos herbáceos, con o sin arbolado de quercíneas, y los leñosos.

Todas las zonas cultivadas con especies herbáceas corresponden a cultivos en secano de especies forrajeras principalmente. Por su parte, los cultivos herbáceos con arbolado de quercíneas son las zonas adehesadas, donde se ha simplificado la estructura de la vegetación, aclarando el estrato arbóreo y arbustivo, para destinarla al cultivo de especies herbáceas. La distribución de los pies arbóreos y/o arbustivos es más o menos regular, con una cubierta conjunta de entre el 5% y el 35% del total de la superficie considerada, lo que permite generalmente el desarrollo del estrato herbáceo y su correspondiente aprovechamiento ganadero. Según la cobertura del estrato arbóreo distinguimos entre cultivo herbáceo con arbolado de quercíneas denso, y cultivo herbáceo con arbolado de quercíneas disperso. La composición del estrato arbóreo es básicamente de encinas.

Los cultivos leñosos en Sierra Morena son de secano. Se distinguen los siguientes terrenos con cultivo: olivar acompañado de pastizal terofítico nitrófilos; viñedos; cultivos leñosos con vegetación natural que corresponden a un alcornocal o bien a castañar con algunos alcornoques y matorral preforestal, o a un castañar invadido de jara cervuna con rebollos muy dispersos; parcelas de olivar abandonado, donde el olivar ha sido invadido por especies de pastizal, jarales y otras especies de matorral noble como el lentisco y el aladierno y parcelas cultivadas con almendrosy castaños.

Pinar de pino piñonero acompañado de matorral serial. Corta Atalaya. Minas de Riotinto (Huelva). Autor: Antonio Arcos. Fuente: Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2013Formaciones arboladas
Las formaciones arboladas presentes en Sierra Morena son tres: de coníferas, de eucaliptos y de quercíneas. Las formaciones arboladas de coníferas comprenden fundamentalmente pinares de pino negral o de pino piñonero que pueden ir acompañadas de matorral serial muy disperso. Las formaciones arboladas de eucaliptos (eucaliptares) cuentan con un estrato arbustivo compuesto por comunidades de lentisco y coscoja.

Por último, dentro de las comunidades de quercíneas hay una gran variedad, según el tipo de especies que la componen, densidad y distribución. El bosque de quercíneas está constituido principalmente por masas de densidad alta, puras o mixtas de encina, alcornoque y rebollo, acompañadas en ocasiones por quejigos y castaños. En la zona de estudio se dan alcornocales, encinares, alcornoques con jaral pringoso, álbido o de jaguarzos, encinares con jaral, y encinares y alcornocales con matorral serial.

El bosque de quercíneas adquiere un valor ecológico muy importante a pesar de su extensión reducida (4% de la superficie del parque natural), debido a su buen grado de conservación y riqueza. Hay que destacar la presencia de rebollares en estos bosques de quercíneas, no por importancia en cuanto a extensión sino por ser el único roble presente en Andalucía y además con una representación escasa en Andalucía occidental.

Otras formaciones de quercíneas muy representativas en Sierra Morena son las dehesas de alcornoques, de encinas o mixtas de encinas y alcornoques. Representan en torno al 6 % de toda la superficie andaluza. Son fundamentalmente dehesas con densidades medias, y en su composición aparecen con menor frecuencia que las encinas y los alcornoques otras especies como quejigos y acebuches, y esporádicamente pino piñonero y rebollo.

Además de la importancia ecológica de las dehesas, es de destacar las importantes implicaciones socioeconómicas que tiene, debido a que es el escenario de importantes aprovechamientos para la economía de la zona aunque actualmente la escasa regeneración natural y en algunas zonas ausencia, y la incidencia de la seca o el decaimiento son las principales amenazas para la conservación de las dehesas.

En la zona podemos encontrar otras formaciones arboladas o mezclas de especies como son coníferas con vegetación natural leñosa y matorral serial y pinares de pino piñonero con olivos y matorral serial muy disperso.

Paisaje de coscoja, algarrobo y pino del trazado del antiguo ferrocarril minero de Tharsis a Corrales en Huelva. Autora: Marta Santofimia. Fuente: Minas de Sierra Matorral
La importancia de las formaciones dominadas por especies arbustivas o de matorral se debe tanto a la extensión que ocupan como a su amplia distribución en la zona. Las formaciones más importantes son los madroñales (escasos, restringiéndose a las zonas umbrías), las masas mixtas de acebuchales, lentiscares y coscojares, y los retamares.

Dentro del grupo de las formaciones de matorral denso se incluyen el Chaparral, compuesto por arbustos, matas grandes o pies de encinas muy ramosas y de poca altura; el coscojar, compuesto principalmente de coscoja, y en ocasiones formando una comunidad mixta coscojar termófilo-jaral pringoso, formaciones de jarales, ya sea jaral álbido, jaral pringoso, jaral brezal de brezo rubio y jaral de jara cervuna  con castaños, cantuesal y los ahulagares de ahulaga brava y pastizal terofítico.

Las formaciones de matorral con arbolado de coníferas son formaciones de jaral brezal de brezo rubio densas, con un estrato arbóreo, también denso, de coníferas.

En el grupo del matorral con arbolado de quercíneas se incluyen muchas de las comunidades de matorral descritas anteriormente como los chaparrales, coscojares, cantuesales y jarales acompañados en esta ocasión de quercíneas (encinas y alcornoques fundamentalmente) con diferentes densidades de plantas según la comunidad. Dentro de este grupo es importante, por su valor ecológico, las formaciones de madroños, que aparecen acompañados de alcornoques y encinas muy dispersos, y los retamares y los retamares-piornales, en los que aparecen acompañados de quercíneas dispersas y pastizal subnitrófilo. También se dan dentro de este grupo formaciones adehesadas, con una densidad baja de encinas o alcornoques donde predominan las formaciones de matorral.

El matorral disperso con pastizal se compone de jarales, y matorral serial muy aclarado con pastizal terofítico, y en ocasiones acebuchal con pastizal. Por su parte, el matorral denso con arbolado de otras frondosas se trata de acebuchales con un estrato arbustivo muy denso.

Pastizales
Entre los pastizales presentes en Sierra Morena se pueden distinguir tres tipos: los continuos (majadales y vallicares), los claros y los que poseen arbolado.

De los pastizales continuos de gramíneas y anuales destacan por su valor nutritivo los llamados “majadales”, que son el resultado de una estrategia de manejo del ganado que hace evolucionar la composición del pasto hacia especies herbáceas de mayor calidad, creando en ciertas zonas un pasto corto de alta cobertura y valor alimenticio, que representa el tope evolutivo de los pastos del encinar. Para llegar a obtener un majadal se necesita aumentar progresivamente los niveles de materia orgánica del suelo. Este aumento de la riqueza del suelo se obtiene mediante la técnica del redileo, haciendo descansar a los animales en las zonas seleccionadas para que distribuyan su abono, rotando las zonas para no llegar a nitrificar el terreno. En estos majadales destaca la presencia de gramíneas y tréboles.

Los llamados “vallicares”, mas aptos para el ganado vacuno, aparecen en vaguadas y depresiones donde el terreno acumula agua, sin llegar a encharcase, apareciendo un herbazal cerrado y alto que se agosta más tarde que el resto del pastizal y en el que dominan las gramíneas y algunas vivaces.

Pastizal con claros son pastizales mixtos y terofíticos (compuesto por especies que completan su ciclo vital, desde la germinación a la madurez de la semilla, dentro de un solo periodo de crecimiento) que se encuentran salpicados de manchas desnudas de vegetación, ya sea en roca o suelo desnudo.

Pastizal con arbolado (D3100 a D3300) se trata de pastizales (terofítico, subnitrófilo o majadal) en dehesas muy aclaradas de encinas y/o alcornoques.

Bosque de galería del Huéznar, Sevilla. Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2013Riparia
En este grupo se incluye toda la vegetación que crece asociada a los cursos de agua, lagos, pantanos o manantiales, y que a menudo su existencia depende de que sus raíces alcancen el nivel freático.

Los bosques de galería son de gran importancia en este espacio debido a los abundantes cursos fluviales que discurren por la zona y a la riqueza ecológica que representan. Destacan el Rivera de Huéznar, el Rivera Ciudadela y el arroyo del Valle por su buen estado de conservación.

Las comunidades vegetales que conforman estos bosques en galería son las alisedas, acompañadas de fresneda, olmeda y adelfar, las choperas aclaradas con zarzas. A estos bosques los acompañan comunidades de adelfas y de zarzas.

Otras formaciones riparias se corresponden con comunidades de vegetación riparia o ripícola que no llegan a estructurarse como bosque en galería al faltar el estrato arbóreo. En este caso encontramos en la zona de estudio formaciones de adelfar, zarzal, tamujar, juncal, y comunidades de Sambucus edulus y cardal.

Roquedo calizo extraplomado con desprendimiento y Lafuetea rotundifolia en la Mina de La Jayona en Fuente del Arco, Badajoz. Autor: JCC. Fuente: Minas de Sierra Morena. Los Colores de la Tierra. 2012Rupícola
La vegetación rupícola de roquedos y suelos desnudos se encuentra muy localizada dentro de la zona de estudio. Viven en ambientes extremos por lo que es una vegetación muy especializada y adaptada. Por los pequeños resquicios entre las grietas penetran las raíces de las plantas, que sirven de firme anclaje y son capaces de aprovechar los nutrientes y minerales disueltos en las aguas que temporalmente circulan por la pared.

Los roquedos carecen prácticamente de suelo, el sustrato es rocoso y coincide con el material geológico desnudo. La verticalidad o fuerte pendiente es una característica predominante de este hábitat. La escasez de agua es evidente, y viene derivada de la rápida escorrentía y la casi nula capacidad de absorción del sustrato. Además, los roquedos de las solanas reciben una fuerte insolación, mientras que los de umbría apenas cuentan con unas pocas o ninguna hora de sol diaria. Las zonas a sol y sombra, en función de la hora del día, soportan una notable amplitud térmica y esta variación de temperaturas, en un rango tan abierto, hace aun más inhóspito, si cabe, este ambiente.

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